Fase de crecimiento

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Diario de cultivo: con esmero, florecerás mejor

¿Llevas un diario? Una pregunta que probablemente sorprenda a la mayoría de los cultivadores. Lo cierto es que este método de registro, algo anticuado, ofrece una visión completa de los procesos que influyen en el resultado del cultivo. Además, llevar un diario es una forma económica y sencilla de mejorar en el cultivo interior.

pestitelskydenik_optimized¿Te preguntas para qué sirve un diario de cultivo? A menudo, la memoria puede jugarnos malas pasadas y, después de la cosecha, suele resultar difícil recordar en qué nos equivocamos durante el cultivo. Si anotas lo que haces y cuándo lo haces a lo largo de todo el ciclo, al final podrás ver fácilmente qué ha funcionado y qué no. ¿Un exceso de fertilizante, un riego inadecuado o un trasplante tardío? Si lo has anotado, evitarás estos errores la próxima vez. Además, seguir tus métodos de forma sistemática te permitirá mejorar continuamente el cultivo. Con el tiempo, descubrirás qué sustrato es más fértil y qué combinación de fertilizantes e iluminación ha dado mejores resultados. Todo esto te ayudará a cultivar de forma más eficaz. Por último, un diario de cultivo resulta útil siempre que te encuentres con un problema. Por ejemplo, si observas que las hojas amarillean, podrás consultar fácilmente qué ha cambiado en los días anteriores. Puede que hayas utilizado un fertilizante nuevo, modificado el riego o que haya cambiado la temperatura. El diario te ayudará a descubrir la causa y a encontrar una solución rápidamente.

¿Qué debes anotar en tu diario de cultivo?

La función más importante de un diario de cultivo es llevar un registro detallado del entorno de cultivo, la nutrición de las plantas y los hitos importantes. Anota las fechas de siembra, germinación, trasplante, inicio de la floración y cosecha. Esta cronología te ayudará a seguir la duración de cada fase del cultivo y a planificar los siguientes ciclos. Anota qué sustrato has utilizado, qué fertilizantes y accesorios has aplicado a las plantas y cuál ha sido el programa de iluminación. Cada vez que riegues las plantas, apunta la hora y la cantidad de agua. Si mides el pH o la EC de la solución nutritiva, asegúrate de anotar esos valores cada vez. Anota también a diario la temperatura y la humedad del espacio de cultivo. Registra asimismo los cambios que observes en las plantas: el color de las hojas, el ritmo de crecimiento o el inicio de la floración.

  • Hitos básicos (siembra, trasplante, cambio a floración, cosecha)
  • Materiales, fertilizantes y equipos utilizados
  • Valores medidos (EC, pH, humedad, temperatura, VPD, PPFD)
  • Observaciones (desarrollo de las plantas, ritmo de crecimiento, color, deformaciones inusuales)
  • Intervenciones y acontecimientos inusuales (LST, pulverizaciones, plagas, mildiu, cambios bruscos en el entorno)

Consejos y herramientas para llevar un diario de cultivo

Una de las grandes ventajas de un diario de cultivo es que cualquiera puede llevarlo y no necesitas ningún equipo caro. No se trata de escribir textos largos. Basta con anotar unos cuantos números o frases al día. Eso sí, es importante hacerlo con regularidad y cuidado. Lo ideal es que dediques un rato cada día a tus plantas. Te recompensarán con una cosecha abundante.

  • Bolígrafo y cuaderno: Puede que haga tiempo que no utilizas un bolígrafo y un cuaderno, y, por supuesto, también puedes llevar el diario en formato digital. Sin embargo, el papel y el lápiz de toda la vida siguen siendo, en este caso, la forma más rápida (y segura) de tomar notas.
  • Termohigrómetro y termómetro digitales: La medición de temperatura y humedad en el espacio de cultivo debería formar parte de la rutina de cualquier cultivador. Te recomendamos un termohigrómetro digital.
  • Medidor de EC y medidor de pH: Muchas técnicas de cultivo requieren medir periódicamente la EC y el pH de la solución nutritiva o, si procede, del drenaje del sustrato. Para el cultivo interior, lo más adecuado son los medidores digitales de EC y pH, que proporcionan mediciones precisas y fiables.

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Encontrarás más consejos y guías para el cultivo interior y exterior en el blog de Higarden.

Fase de crecimiento: guía para cultivadores de exterior

¿Quieres cultivar este año plantas fuertes y sanas en tu jardín y obtener una buena cosecha? Tienes que empezar ya durante la fase de crecimiento, el periodo en el que las plantas desarrollan las raíces, las hojas y los tallos que más adelante serán la base de tu cosecha. En esta guía te contamos cómo favorecer el crecimiento vegetativo en el cultivo en exterior.

A lo largo de su vida, las plantas pasan por dos periodos específicos: la fase vegetativa (de crecimiento), en la que crecen y desarrollan hojas, raíces y tallos, y la fase generativa (de floración), en la que florecen y producen semillas. La duración de las fases vegetativa y generativa varía según la especie. Algunas tienen una fase vegetativa larga y una floración breve (por ejemplo, los árboles); otras pasan rápidamente a la fase generativa (por ejemplo, las plantas anuales), y en algunas (por ejemplo, las perennes) estas fases se repiten cíclicamente durante varios años.

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Por qué son importantes los tallos y las raíces sanos

Durante la fase de crecimiento, es muy importante que las plantas desarrollen suficientes raíces, hojas y tallos, porque durante la floración concentrarán la mayor parte de su energía en producir flores, frutos y semillas. En pocas palabras, sin tallos fuertes y hojas y raíces sanas, no obtendrás una buena cosecha. Los tallos sostienen las hojas, las flores y los frutos, y contienen el sistema vascular que transporta agua y nutrientes por toda la planta. El sistema radicular también cumple varias funciones a la vez. Las raíces absorben los nutrientes y el agua del sustrato y sirven a las plantas como reserva durante los periodos de sequía. Además, unas raíces suficientemente profundas y ramificadas ayudan a que las plantas resistan incluso los vientos fuertes, algo importante en el cultivo en exterior.

Una cantidad suficiente de nitrógeno

Al igual que las personas, las plantas necesitan una dieta equilibrada para estar sanas. A lo largo de su vida, necesitan un total de 17 elementos nutritivos diferentes. Algunos los obtienen del aire y del agua (carbono, oxígeno e hidrógeno), pero la mayoría los absorben del suelo a través de las raíces. Si a las plantas les falta alguno de estos elementos nutritivos esenciales, su salud se verá gravemente afectada. Por eso, un suelo fértil y los fertilizantes adecuados son el primer paso para que tus plantas estén en plena forma durante la fase vegetativa y desarrollen rápidamente tallos robustos y numerosas raíces.

Los tres nutrientes más importantes del suelo para las plantas son el nitrógeno (N), el fósforo (P) y el potasio (K), que consumen en grandes cantidades. Durante la fase de crecimiento, el nitrógeno desempeña un papel fundamental: es la piedra angular de la formación de proteínas, que son los «ladrillos» de todas las células y tejidos vegetales. Sin proteínas, las plantas no podrían desarrollar hojas, tallos ni raíces nuevos. El nitrógeno también forma parte de la clorofila, el pigmento verde que permite la fotosíntesis, es decir, la transformación de la luz en energía. Por último, el nitrógeno también forma parte del ARN, el ADN y las enzimas. El nitrógeno llega al suelo por varias vías:

Fijación biológica del nitrógeno: Algunas bacterias (por ejemplo, de los géneros Rhizobium o Azotobacter) transforman el nitrógeno atmosférico (N₂) en amoniaco (NH₃). Estas bacterias viven tanto en el suelo como en las raíces de las plantas leguminosas (guisantes, judías y trébol). Plantar estas especies en los bancales (abono verde) es una forma natural excelente de aumentar la cantidad de nitrógeno en el suelo.

Materia orgánica: El nitrógeno también llega al suelo como parte de la materia orgánica en descomposición, que los microorganismos del suelo transforman en nitratos (NO₃⁻). El compost, el humus y el acolchado son las formas más eficaces de aportar materia orgánica al suelo.

Fertilizantes de crecimiento: Existe una gran variedad de fertilizantes, desde totalmente orgánicos hasta exclusivamente minerales, de liberación lenta o rápida, sólidos o líquidos. La elección del más adecuado depende sobre todo de tu método de cultivo. Mientras que para el cultivo en macetas resultan adecuados los fertilizantes líquidos de acción rápida, para el suelo suelen ser más apropiadas las opciones orgánicas de liberación lenta. Elijas el tipo que elijas, el fertilizante de crecimiento siempre debe tener un alto contenido de nitrógeno (N).

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Elementos nutritivos complementarios

El calcio (Ca) y el silicio (Si) son dos elementos nutritivos a los que la mayoría de quienes cultivan en exterior no prestan mucha atención, porque normalmente ya hay suficiente cantidad en el suelo. Aun así, la falta de silicio o calcio durante la fase de crecimiento puede afectar considerablemente a las plantas, ya que ambos elementos influyen directamente en la resistencia de las paredes celulares. Si la planta recibe suficiente silicio y calcio, tendrá hojas y tallos más fuertes y resistirá mejor el viento, la sequía y los patógenos.

Calcio: Este elemento es esencial para el desarrollo de nuevas células y también regula el transporte de agua y nutrientes entre ellas. La falta de calcio se manifiesta en las plantas con hojas jóvenes deformadas o marchitas y un crecimiento más lento. Una buena fuente de calcio para el cultivo en exterior es la caliza dolomítica, que también ayuda a reducir la acidez del suelo. Los fertilizantes líquidos con calcio y nitrógeno (CalMag) son una fuente rápida de calcio para las plantas durante la fase de crecimiento. La materia orgánica en descomposición también contiene calcio, por ejemplo, el compost o el material utilizado para el acolchado.

Silicio: En el cultivo al aire libre en suelo, las plantas tienen silicio ampliamente disponible. Sin embargo, si cultivas, por ejemplo, en coco o en sustratos inertes, puede que tus plantas no dispongan de suficiente. El silicio refuerza las paredes celulares, por lo que las plantas resisten mejor las temperaturas altas, el aire seco y la sequía. Si quieres aportar silicio rápidamente a tus plantas y protegerlas del calor, prueba a aplicarlo por vía foliar, por ejemplo, con Terra Aquatica Silicate.

Riego y humedad del suelo

La fase vegetativa es un periodo de crecimiento rápido e intenso, por lo que las plantas necesitan un aporte regular de agua. La sequía puede ralentizar considerablemente, sobre todo, a las plantas jóvenes que están desarrollando sus raíces. Por otro lado, el exceso de agua en el sustrato puede provocar la pudrición de las raíces y la aparición de moho. Por eso, conviene seguir estas pautas al regar las plantas de exterior:

  • Riega con más frecuencia y en menor cantidad, en lugar de hacerlo de una sola vez con mucha agua.
  • Comprueba regularmente la humedad del suelo: debe estar húmedo al tacto, pero no empapado.
  • Riega por la mañana o por la tarde.
  • Durante los periodos de lluvias intensas, asegúrate de que el suelo tenga un drenaje adecuado.

Para descubrir más consejos y guías útiles para el cultivo en exterior e interior, visita nuestro blog de Higarden.

 

¿Qué fases atraviesa una planta y cuáles son sus particularidades?

Una vez que tengas lo necesario, tendrás que esperar al momento adecuado. Recuerda que las plantas atraviesan distintas fases de desarrollo y que cada una tiene sus propios requisitos de cuidado y nutrición.

  • Fase de germinación: Planta las semillas y germínalas en cajas de germinación o mininvernaderos. Esta fase debería tener lugar entre finales de febrero y mediados de mayo. Cuando las plantas hayan germinado, trasládalas a macetas más pequeñas. Puedes saltarte la germinación si decides iniciar el cultivo plantando plántulas germinadas o esquejes.
  • Fase de crecimiento: Durante esta fase, la planta desarrolla la mayor parte de la masa verde de la parte aérea que formará a lo largo de su ciclo anual. En exterior, la fase de crecimiento suele durar más. A principios de abril ya puedes trasladar las plantas al exterior, porque la duración de las horas de luz diurna ya es suficiente para su desarrollo. A principios de abril sigue existiendo el riesgo de que las temperaturas nocturnas bajen de cero, lo que puede suponer un problema importante para algunas especies de plantas. Este riesgo suele desaparecer a mediados de abril, cuando es más seguro trasladar las plantas al exterior. El momento de sacar las plantas depende principalmente del tiempo de floración de la especie que cultives. Las plantas de floración corta pueden permanecer dentro algo más de tiempo, mientras que las plantas con un periodo de floración más largo deberían plantarse ya en el exterior.
  • Fase de floración: Según la especie de planta y la duración de la floración de la variedad que hayas elegido, tu planta empezará a florecer entre julio y agosto. Durante esta fase, la planta produce flores y, después, frutos, que cosecharás entre finales de agosto y principios de octubre, de nuevo según el periodo de floración de la planta y la variedad que cultives.
El estrés también perjudica a las plantas: estreses abióticos en las plantas

Con las plantas ocurre como con las personas. Su salud depende de las condiciones de vida y de una alimentación adecuada, y el estrés intenso también les perjudica: es el «enemigo del rendimiento». ¿Qué tipo de estrés? En este artículo nos centraremos precisamente en los factores de estrés concretos a los que tus plantas no deberían enfrentarse si quieres obtener una cosecha espléndida. Descubre cómo prevenir las influencias negativas.

Al igual que las personas, cada planta tiene una determinada predisposición genética y unas defensas innatas. El cultivo moderno, como la medicina, dispone de medios eficaces para reforzar los mecanismos de defensa naturales de las plantas, así como de dispositivos prácticos para mantener las condiciones óptimas para su crecimiento y vitalidad.

Cuando una planta se expone repetidamente o durante mucho tiempo a un estrés excesivo, se produce una respuesta de estrés. Los receptores de la planta, como los fotosensores que reaccionan a la intensidad de la radiación luminosa, activan primero una especie de alarma interna que pone en marcha todos los mecanismos de defensa disponibles, gracias a los cuales la planta sigue sobreviviendo. Pocas veces se supera este periodo de resistencia sin daños importantes; por lo general, la planta queda dañada o incluso completamente destruida por el agotamiento, como la flor de la imagen.HG_Artículo para el blog_El estrés también perjudica a las plantas 1

A diferencia de las personas, las plantas son sedentarias. Por tanto, no pueden huir de los factores de estrés doblando la esquina ni refugiarse en un centro de bienestar. Por eso, la tarea de cada cultivador es equilibrar las condiciones adecuadas para que las plantas que cuida estén tranquilas y llenas de vida. A continuación, analizaremos los factores de estrés abiótico más frecuentes. Desde el punto de vista del cultivador, podemos incluir en este concepto las inundaciones, la falta de nutrientes, una irradiación excesivamente alta, las bajas temperaturas y otros factores similares. Como suele decirse, todo exceso es perjudicial. Y esto también se aplica al reino vegetal. El estrés puede deberse tanto a una carencia como a un exceso. A menudo también nos encontramos con varios factores combinados. Por ejemplo, el marchitamiento, cuya causa principal es la falta de agua, también puede ser una reacción a una irradiación excesiva. La capacidad de las plantas para tolerar el estrés depende, sobre todo, de su intensidad y duración. El estrés térmico puede destruir una cosecha en muy poco tiempo; la falta de agua, en unos pocos días...

Factores de estrés físicos

  • Temperaturas extremadamente altas o bajas
  • Sequía (déficit hídrico), así como un riego excesivo o inundaciones
  • Daños mecánicos

Entre los factores de estrés abiótico más frecuentes para las plantas se encuentra un clima inadecuado. Si cultivas al aire libre (outdoor), cada año debes prestar especial atención a las plantas, sobre todo durante los veranos calurosos. Cada especie

tiene su temperatura óptima, a la que podemos ajustarnos a la perfección principalmente cuando cultivamos en interior (indoor). El microclima en el interior del armario de cultivo o de las salas de cultivo se puede regular fácilmente gracias a los ventiladores y los ventiladores, así como a la calefacción. Sin embargo, los cambios en las temperaturas exteriores también suelen requerir ajustes en los elementos del interior. Durante el calor del verano, tus plantas agradecerán la presencia de iluminación CMH o LED, ya que emiten menos calor en el entorno de cultivo.

El frío también puede ser tan perjudicial para las plantas como el calor, al igual que las heladas cuando se cultiva al aire libre (o en un invernadero exterior grande). Las bajas temperaturas provocan cambios en las estructuras celulares de las plantas, ralentizan el crecimiento y hacen que las hojas pierdan color. Durante las heladas y las escarchas se dañan los tejidos. Los tomates y las judías, por ejemplo, son muy sensibles al frío.

Protege siempre las raíces de las temperaturas extremas, al igual que las partes aéreas de las plantas.

En hidroponía, protege los depósitos con solución nutritiva de la luz directa y mantén la temperatura entre 18 y 26 °C. Para ello, puede ayudarte la refrigeración para depósitos.

Mantener la temperatura y la humedad del aire óptimas con humidificadores y dispositivos digitales de medición es relativamente sencillo, pero muchos principiantes se equivocan al colocar la sonda del termohigrómetro combinado, que no debería faltar en el equipamiento básico de ningún cultivador. Recomendamos colocar la sonda en el tercio superior de la planta, es decir, justo por debajo de la punta. Los ventiladores de circulación son una ayuda ideal para garantizar un flujo de aire constante alrededor de las plantas. La humedad más alta que necesitan las plántulas se mantiene fácilmente durante la germinación y el desarrollo inicial en invernaderos pequeños y propagadores.

La sequía está relacionada con una menor humedad del aire y, en general, las plantas con un ciclo de vida más corto la toleran mejor. Sin embargo, que el sustrato esté seco está claramente mal, ya que no favorece el desarrollo de nuevas raíces. La naturaleza ha dotado a las hojas de las plantas de estomas microscópicos que se abren y se cierran en función de la humedad del aire. Cuando la planta nota la sequía, cierra los estomas para evitar la pérdida de agua. El problema para el cultivador es que los estomas cerrados no son precisamente compatibles con una fotosíntesis eficaz. Por tanto, evita la deshidratación durante todo el ciclo de cultivo. La mejor prevención es un riego regular.

Las innovadoras macetas perforadas de la marca  Hercules y otras macetas de tela también ayudan a prevenir eficazmente los factores abióticos mencionados, ya que facilitan un riego adecuado y mantienen una aireación óptima del sistema radicular.

Intervalos recomendados de temperatura y humedad para el cultivo interior:

Durante la fase de crecimiento, la temperatura ideal es de 21 a 28 °C con luz y de 18 a 23 °C por la noche, con una humedad de entre el 50 y el 70 %. En la fase de floración y formación de frutos, se recomienda una humedad del aire más baja, del 35 al 50 %, con temperaturas diurnas de 21 a 26 °C y nocturnas de 18 a 23 °C. Las plántulas se desarrollan bien con una humedad del aire más alta, de hasta el 80 %.

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Factores de estrés químicos

  • Desnutrición de las plantas y del sustrato

Una nutrición adecuada o, mejor dicho, abundante para las plantas es la base de una cosecha sana y abundante. Las posibilidades de las que dispone hoy el cultivador son tan variadas que, con unos cuidados adecuados, este factor de estrés se puede eliminar prácticamente por completo gracias a la amplia oferta de fertilizantes y complementos para las fases de crecimiento y floración. Solo tienes que elegir una nutrición adecuada para que no les falte nada a las plantas ni a sus raíces. También puede producirse un déficit de oxígeno, así que no olvides airear bien el sustrato, algo que permite, por ejemplo, el perlita.

En el caso de la tierra, otro problema relacionado con los procesos químicos que afectan a la planta es el exceso de sales. La salinización de la tierra, tanto natural como artificial, reduce la absorción de agua.

También es importante evitar que la planta tenga que enfrentarse a una alta concentración de iones tóxicos y metales pesados, como el mercurio, el aluminio o el cadmio. El agua contaminada también puede contener toxinas, por lo que importa en qué agua cultivas y con qué agua riegas. (Es un tema tan importante que pronto le dedicaremos un artículo aparte). La presencia de toxinas dificulta la absorción de nutrientes del agua o de la tierra y altera el equilibrio mineral. Los metales pesados no solo ponen directamente en peligro la vida de la planta, sino que pueden arruinar por completo la cosecha final.

  • Contaminación del aire

Al igual que las toxinas pueden actuar desde el suelo, las plantas y los cultivos agrícolas absorben del aire muchas sustancias nocivas (sobre todo cuando se cultiva al aire libre), lo que, por supuesto, les perjudica. Nos referimos principalmente a los radicales de oxígeno, como el ozono, cuyo exceso en el entorno de las partes verdes de las plantas acelera considerablemente el envejecimiento. Además del ozono, los cultivadores también se enfrentan a los efectos del dióxido de azufre, el amoniaco y los óxidos de nitrógeno.

  • Exceso de luz

Una cantidad excesiva de luz también contribuye a la formación de radicales de oxígeno. Esto provoca la destrucción de la clorofila. En pocas palabras, en un armario de cultivo o en un invernadero basta con no excederse. En el exterior, conviene recurrir al instinto de jardinería y a la información sobre las plantas que has sembrado para proporcionarles el nivel de exposición adecuado.

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Esperamos que el tiempo dedicado a leer este artículo te ayude a evitar errores habituales que perjudican tanto a las plantas como a tu bolsillo, y te deseamos que tus plantas prosperen. Si quieres preguntarnos cualquier cosa, estamos aquí para ayudarte todos los días: llámanos o escríbenos a info@higarden.eu, para que cultivar con nosotros sea todo un placer.

- Perlita
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¿Cómo pinzar correctamente las plantas?

Aprende técnicas para pinzar plantas y hazlo como un jardinero experimentado. En estas líneas encontrarás toda la teoría que necesitas. Después, podrás ir con ganas al jardín y ponerla en práctica.

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Hay dos motivos principales para pinzar plantas y flores. Si lo haces correctamente, conseguirás una cosecha más bonita, ya que darás a las plantas la forma deseada, y también favorecerás su desarrollo saludable. 

A muchos cultivadores, incluso a los principiantes, les cuesta decidirse a pinzar. La propia palabra les parece complicada y piensan que, en realidad, no es tan necesario para conseguir una cosecha. Sin embargo, es un método muy sencillo que te ayudará a obtener una cosecha mucho mejor. 

Controla el crecimiento de las plantas en altura, dirección y forma final. Está en tus manos. Y también en unas buenas tijeras, y otros accesorios, como unos guantes, para que disfrutes controlando el crecimiento de las plantas. 

Pinzar una planta consiste en cortar o podar sus brotes y ramitas, lo que favorece y maximiza la ramificación, un efecto muy deseable en las plantas. 

Cada brote que pinzas aumenta el número de ramitas, pero también reduce la altura de la planta. ¿Te preguntas cómo es posible que al final aumente el número de ramitas? Si cortas o podas en el lugar adecuado, en vez de un brote aparecerán dos nuevos. Si pinzas esos dos brotes con cuidado, el proceso se repite y ¡de una ramita ya tenemos cuatro! Juzga por ti mismo, ¿no es un poco mágico? Como jardinero, tienes ese poder. Descubrirás que el cultivo te permite crear y que no tiene por qué consistir solo en sembrar, regar y cosechar. Si aún no tienes experiencia con el pinzado, pero la idea te interesa e incluso te entusiasma, vamos a explicar cómo hacerlo correctamente.

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Depende sobre todo del tipo de planta que vayas a pinzar. En las plantas pequeñas no hay mucho que pensar: usa unas tijeras de jardinería pequeñas y afiladas y un poco de destreza manual. Para las plantas grandes necesitarás un bisturí estéril. El pinzado es, con un poco de exageración, como una intervención quirúrgica: tienes que ser lo más preciso posible. El lugar y la forma del corte son fundamentales: pinza los brotes siempre justo por encima del punto donde se unen dos ramitas opuestas. Retira únicamente la punta. Además de controlar el crecimiento de la planta, puedes cultivar una planta completamente nueva a partir de la punta. Basta con sumergir la punta cortada en agua para que eche raíces fácilmente con ayuda de un estimulador de raíces. Encontrarás más información sobre cómo favorecer el enraizamiento en este artículo. Si ya sabes que vas a cortar la punta para cultivar una planta nueva, haz un corte oblicuo. 

Si estás empezando, no hace falta que te lances a pinzar toda la cosecha mediante ensayo y error. Prueba primero a pinzar solo las puntas de una planta y observa cómo evoluciona después de tu delicada intervención «quirúrgica» en comparación con las demás preciosidades.

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Por último, también es importante elegir el momento adecuado. ¿Cuándo hay que pinzar las plantas? Depende de cuántas veces tengas pensado hacerlo durante el ciclo de cultivo. Si solo vas a hacerlo una vez, espera hasta justo antes de la floración. Si lo vas a hacer varias veces, empieza a pinzar un poco antes, durante la fase vegetativa. 

¿Te parecía complicado pinzar las plantas y estabas reuniendo valor para hacerlo? No lo dudes: ¡es un placer! Si después de leer este artículo aún tienes alguna pregunta sin respuesta, estaremos encantados de ayudarte en la dirección de siempre: info@higarden.eu. ¡Esperamos tus consultas!

- Tijeras y herramientas de jardín
- Guantes

LST: técnicas de modelado y entrenamiento de plantas

¿Cómo puedes influir fácilmente en la forma de las plantas para sacarles el máximo partido? Con un modelado adecuado, puedes obtener una cosecha abundante incluso en un espacio reducido. Hemos recopilado las técnicas más populares, utilizadas tanto por cultivadores aficionados como profesionales.

Los cultivadores experimentados saben que el rendimiento no depende solo de la genética o la nutrición. La estructura de la planta también desempeña un papel decisivo. Técnicas como el supercropping, el schwazzing o el ScrOG permiten modificar el crecimiento de forma intencionada, mejorar la eficiencia de la iluminación y conseguir resultados mucho mejores. Recordemos cómo funcionan y cuándo conviene utilizarlas.

Topping: poda de las puntas

Una técnica básica que todo cultivador debería dominar. Consiste en cortar sencillamente las puntas de las plantas para que se ramifiquen en ese punto. La mayoría de los cultivadores poda las plantas por primera vez cuando tienen tres pares de hojas verdaderas, salvo en algunos estilos de cultivo específicos, como el SoG. Tras la poda, del tallo principal crecerán dos nuevas puntas y las cuatro ramas laterales del nivel inferior crecerán más deprisa. Así, la planta debería tener seis nuevas puntas aproximadamente a la misma altura.

También puedes podar varias veces, pero solo durante la fase vegetativa (de crecimiento). Si lo haces tras pasar a la floración, únicamente perderás futuras inflorescencias. Cuantas más veces podes las plantas, más frondosas serán.

Fimming: pinzado de las puntas

Una técnica de pinzado de las puntas que, según se cuenta, surgió por accidente; de ahí procede su nombre inglés, F*** I Missed. El fimming consiste en cortar los brotes apicales de forma que quede aproximadamente un 20 % en la planta. Si el pinzado sale bien, en lugar de dos, la planta formará cuatro o más puntas nuevas muy juntas. El resultado son plantas bajas, con las inflorescencias agrupadas y un alto rendimiento.

Defoliación: eliminación de hojas

Las hojas son el lugar donde se produce la fotosíntesis y son imprescindibles para las plantas. Aun así, la mayoría de los cultivadores retira hojas de sus plantas con regularidad. Por lo general, lo hacen para mejorar la circulación de la luz y el aire entre las plantas, lo que ayuda a prevenir el moho y aumenta el rendimiento. Sin embargo, no conviene excederse con la defoliación, y es importante saber cuándo y qué hojas retirar.

Durante la fase vegetativa: Entre los cultivadores está muy extendido el mito de que, al retirar las hojas grandes, ayudan a las plantas a dirigir la energía hacia la formación de nuevas puntas. En realidad, esto ralentiza el crecimiento. Por eso, durante la fase de crecimiento, retira únicamente las hojas que den sombra a las ramas inferiores, crezcan hacia el interior de la planta, toquen el sustrato o estén a la sombra. Retira también las hojas amarillentas o secas.

Durante la floración: Aunque las plantas también necesitan hojas durante la floración, una defoliación cuidadosa ayuda a crear un mejor microclima y a prevenir el moho. Sobre todo en el cultivo interior, es buena idea retirar las hojas de los niveles más bajos, donde no llega la luz. Retira también las hojas más grandes que den sombra a las inflorescencias en maduración. A medida que se acerque la cosecha, quita con regularidad las hojas amarillentas y marchitas.

Schwazzing: defoliación extrema

Las hojas que reciben suficiente luz realizan la fotosíntesis y producen carbono, que es una fuente de azúcares para el resto de la planta. En cambio, las hojas sombreadas almacenan carbono y apenas realizan la fotosíntesis. Por eso, retirar las hojas sombreadas ayuda a las plantas a aprovechar mejor el carbono disponible y favorece un mayor rendimiento.

El schwazzing es un método popularizado por J. Haupt en el libro «Three A Light». Consiste en retirar las hojas de forma extrema y repetida durante las tres primeras semanas de floración. El resultado son plantas más bajas, con inflorescencias largas incluso en las ramas inferiores.

Cómo hacerlo: El primer día de floración, retira todas las hojas grandes (en forma de abanico). Así no solo mejorarás la circulación del aire por la copa, sino que también harás que las plantas se centren en desarrollar hojas nuevas en lugar de alargar los tallos; se mantendrán más compactas y no crecerán tanto en altura. Ten en cuenta que, al quitar las hojas grandes, tus plantas habrán perdido una reserva considerable de nutrientes. Durante los diez días siguientes, aumenta la dosis de nutrientes aproximadamente un 20 %, con una proporción mayor de fósforo y potasio (fórmula para floración).

Realiza la segunda defoliación el día 20 de la fase de floración y vuelve a retirar únicamente las hojas grandes. Procura no dañar las flores que se están formando. En la tercera semana de floración, la planta ya habrá superado la fase de alargamiento de los tallos y, gracias a la primera poda, las yemas deberían crecer muy juntas. Tras la segunda poda, las flores se desarrollarán muy juntas y el resultado serán inflorescencias largas. Otra ventaja del schwazzing es que, a diferencia del método tradicional, no hace falta podar las ramas inferiores, ya que, al no tener hojas que las tapen, también recibirán suficiente luz y producirán flores de buen tamaño.

ScrOG: guiado a través de una malla

Screen of Green (ScrOG) es una técnica para dar forma a las plantas y extenderlas horizontalmente mediante una red o una malla. Ofrece numerosas ventajas, sobre todo en el cultivo interior con iluminación artificial. Si dejas las plantas crecer sin intervenir, siempre crecerán más a lo alto que a lo ancho. Así, la rama principal quedará demasiado cerca de la luminaria de cultivo, mientras que las puntas de los niveles inferiores recibirán poca luz. El objetivo de guiarlas a través de la malla es crear una superficie uniforme de puntas que reciban toda la energía posible de las luces.

Cómo hacerlo: Coloca una red de soporte a una altura de 20-30 cm sobre la base de la planta. Empieza a guiar las puntas cuando sobresalgan 5 centímetros por encima de los huecos de la malla. Ve guiando las ramas principales en todas las direcciones y, cuando la malla esté casi cubierta por completo, pasa a la floración y continúa guiándolas durante las dos o tres semanas siguientes, hasta que la floración esté avanzada y las plantas dejen de estirarse.

LST: doblado de tallos

El LST (Low Stress Training) es un método suave para dar forma a las plantas, en el que las ramas se doblan poco a poco y se sujetan. El doblado de tallos puede utilizarse de muchas maneras: desde abrir la copa para que la luz llegue a las ramas inferiores hasta dar forma a bonsáis llamativos. También puedes doblar las plantas para controlar las que hayan crecido demasiado durante las primeras fases de floración.

Cómo hacerlo: Con alambre blando para atar, cordeles o clips de plástico, empieza a doblar el tallo principal y, más adelante, las ramas laterales hacia fuera, alejándolas del centro de la planta. Así expondrás más superficie foliar a la luz y favorecerás el crecimiento de nuevos brotes. Aplica el LST únicamente durante la fase vegetativa y las primeras semanas de floración, mientras los tallos aún sean flexibles.

Supercropping: doblado de tallos

El supercropping es una técnica en la que se debilita deliberadamente la estructura interna del tallo para doblarlo sin que se rompa. La planta responde al estrés reforzando la zona dañada e intensificando el crecimiento en otras partes. El doblado de tallos es una técnica avanzada que requiere buen pulso.

Cómo hacerlo: Elige un tallo flexible durante la fase de crecimiento y presiónalo suavemente entre los dedos, masajeándolo hasta que ceda un poco. Después, dobla el brote en la dirección deseada. Si la rama no se mantiene en la nueva posición, átala o apóyala. En unos días, la planta formará engrosamientos en las articulaciones del tallo dañado.

Dar forma a las plantas es una manera de obtener mejores resultados sin tener que cambiar la nutrición ni la iluminación. Empieza con técnicas sencillas, como el topping o el LST, y ve descubriendo qué es lo que mejor funciona con tus plantas.

¿Te interesan las novedades del sector del cultivo y los consejos para cultivadores principiantes y avanzados? Encontrarás todo eso y mucho más en nuestro blog de cultivo de Higarden.

 

¿Tiene sentido quitar hojas para mejorar la cosecha?

El tema del deshojado, también conocido técnicamente como defoliación, lleva muchos años siendo objeto de un apasionado debate entre los cultivadores. Entre los cultivadores de todo el mundo hay tanto detractores acérrimos como partidarios. Por eso no existe una opinión universal sobre si es mejor dejar tranquilas las hojas de las plantas o si merece la pena recurrir a esta técnica. Sin embargo, lo cierto es que los cultivadores profesionales también la aplican repetidamente en distintos tipos de plantas y obtienen resultados impresionantes, así que probablemente esta técnica tenga algo que ofrecer. Más aún ahora que cada vez más cultivadores de interior experimentados consideran la defoliación una parte habitual de su rutina de cultivo, incluso en casa, y la relacionan con sus cosechas abundantes y regulares.

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También conocemos el proceso natural de la defoliación gracias a la naturaleza. Basta con pensar en la caída de las hojas. Vamos a explicar por qué la eliminación selectiva de hojas de las plantas tiene sentido no solo en el cultivo exterior, sino también al cultivar plantas en interior bajo iluminación artificial, como la de las lámparas LED o de las lámparas de descarga.

Mejor circulación del aire y menos humedad en el espacio de cultivo

En los cultivos de interior y dentro de las carpas de cultivo, la vegetación de prácticamente cualquier tipo suele ser muy densa e incluso impenetrable, ya que es lógico que cada cultivador intente aprovechar al máximo el espacio de cultivo con una fuente de iluminación artificial para obtener el mayor número posible de plantas sanas en una superficie determinada. No siempre se trata únicamente del número de plantas. Algunos cultivadores dejan que las plantas crezcan bien antes de cambiar el fotoperiodo, para ocupar toda la superficie del espacio de cultivo.

Sin embargo, no todos estos cultivadores son conscientes de que, cuanto más densa es la vegetación en el espacio de cultivo, más dificulta la circulación de aire fresco entre las plantas, algo muy importante para que crezcan sanas y vigorosas.

Nuestro CONSEJO: Los ventiladores de circulación ayudan a aumentar la circulación de aire fresco alrededor de las plantas exactamente en los lugares donde más se necesita. Si en tu armario de cultivo o habitación todavía no tienes ninguno, ni siquiera al comienzo del verano, no dejes de leer el artículo independiente: ¿Cómo elegir un ventilador de circulación?

Otro problema que surge como consecuencia de que las plantas con muchas hojas estén amontonadas dentro del espacio de cultivo es el aumento de la humedad. La humedad por sí sola no representa un problema tan importante, pero, combinada con la falta de entrada de aire fresco mencionada anteriormente, provoca la acumulación de aire empobrecido en dióxido de carbono alrededor de las hojas inferiores de las plantas. Este aire ya no está suficientemente saturado de dióxido de carbono (CO2). Sobre la importancia del CO2 para las plantas también trata el artículo independiente: Cultivo de plantas y dióxido de carbono. ¿Cómo y por qué utilizarlo?

Nuestro CONSEJO: Proporciona a tus plantas en el armario de cultivo una dosis extra de dióxido de carbono gracias al generador natural de CO2.

Cuando tenemos una vegetación densa en el espacio de cultivo, la circulación insuficiente de aire fresco alrededor de cada planta, junto con el aumento de la humedad, crea un entorno ideal para la aparición de mohos peligrosos, ya que este aire estancado les resulta muy favorable. En los lugares donde las hojas de las plantas se tocan también se produce la mayor concentración de humedad, por lo que las hojas suelen estar mojadas y pegadas entre sí en las zonas de contacto. Y eso es precisamente lo que quieres evitar.

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Mejor acceso de la luz a las plantas

Para que las plantas puedan desarrollarse, sus partes verdes, especialmente la superficie de las hojas, deben recibir suficiente radiación luminosa. Además, esta debe tener la intensidad adecuada para que la mayoría de las hojas reciba su dosis diaria de fotones. En la naturaleza, esto se consigue porque el sol no solo es una fuente de luz con una intensidad de radiación extremadamente alta, sino que también se desplaza por el cielo a lo largo del día, modificando gradualmente la dirección y el ángulo con el que los rayos solares inciden sobre las hojas. En la jardinería de interior, incluso la fuente de luz más potente permanece siempre en un punto fijo. Por eso, la densidad de la vegetación mencionada anteriormente también se convierte en una variable importante. Es habitual que a los niveles inferiores ya no llegue suficiente luz para que las hojas situadas en las zonas más oscuras del espacio de cultivo alcancen una fotosíntesis óptima. Por eso, dejando por un momento de lado el efecto de la defoliación, en los armarios de cultivo y otros espacios de cultivo de interior se utilizan lámparas TLED para iluminar las zonas sombreadas.

Nuestro CONSEJO: Luminaria suplementaria de espectro completo de 100 W Lumatek BAR 2.9

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Probablemente no te sorprenda que la planta no decida dejar de suministrar agua y nutrientes a esas hojas insuficientemente iluminadas de los niveles inferiores, porque al cultivador normalmente le importan sobre todo las inflorescencias o los frutos. Y precisamente por eso esas hojas se convierten en una carga considerable para la planta. Aquí llegamos al núcleo de la cuestión.

La experiencia con la defoliación, es decir, el deshojado, habla con bastante claridad. Basta con permitir que llegue más luz a las flores gracias a la eliminación de las hojas no deseadas para observar una mejora visible en su desarrollo. Por otro lado, podemos comparar las hojas con paneles solares, como reserva de energía utilizada por la planta y necesaria, entre otras cosas, para la formación y maduración de las flores. Por eso la defoliación debe realizarse con sensatez, para que sea beneficiosa y no perjudicial... Vamos a explicar las cuatro reglas básicas que debes respetar antes de poner en práctica este método de jardinería.

  • Salud de las plantas

Ya sea gracias a tu experiencia y tus habilidades como cultivador o a los productos premium de nuestro surtido, que mencionamos en más de un artículo de este blog, tus plantas deben estar en perfecto estado. De lo contrario, no empieces a eliminar sus hojas de forma selectiva. En este caso no hay excepciones. Si tus plantas sufren la presencia de plagas o es evidente que su crecimiento todavía no es óptimo, la defoliación no aportará ningún beneficio y probablemente perjudicará tu cosecha. En el cultivo de interior, las plantas sanas están, por supuesto, relacionadas con unas condiciones de cultivo óptimas. Por eso, antes de empezar a deshojar, asegúrate de que tus plantas reciben suficiente luz y cuentan con un clima ideal (consulta lo anterior), y de que puedes proporcionarles la dosis correcta de nutrientes importantes mediante un riego regular. Si todo está en orden, puedes empezar a experimentar.

  • Genética

Las opiniones sobre la defoliación difieren considerablemente dentro de la comunidad internacional de cultivadores, posiblemente también porque no todas las variedades están preparadas para el deshojado. La genética desempeña sin duda un papel importante. Si se trata de una variedad que desarrolla una vegetación densa con muchas ramas laterales y hojas, es probable que la defoliación le resulte beneficiosa. Sin embargo, también existen muchas variedades de distintas plantas con una estructura más abierta, para las que es natural producir una cantidad menor de hojas. En estos casos recomendamos precaución y minimalismo. Esto significa que, siempre que se cumpla la primera regla, puedes probar la defoliación primero a muy pequeña escala y observar cómo reaccionan tus plantas en comparación con las zonas donde no se hayan eliminado hojas. Si el efecto es positivo, puedes continuar con cuidado con el proceso de deshojado selectivo. Y también existen excepciones, lo que complica un poco la situación. La morfología no lo es todo, por lo que algunas variedades pueden reaccionar finalmente mejor al deshojado que otras, independientemente de su estructura o del número total de hojas.

  • Cuando menos es más...

Algunos cultivadores no se complican demasiado y eliminan de una vez casi todas las hojas grandes, dejando en la planta únicamente las hojas pequeñas cercanas a las flores y las hojas pegadas al tallo que todavía no han desarrollado por completo el pecíolo. Algo así solo se atreve a hacerlo un cultivador que sabe exactamente lo que hace, es decir, qué variedad cultiva y cómo reacciona esa variedad según experiencias repetidas. O, por el contrario, alguien que no sabe absolutamente nada sobre defoliación, pero eso ya es pura temeridad. Si decides probar el deshojado, te recomendamos seguir la conocida regla «Menos es más» y empezar con mucha precaución. Elimina primero solo unas pocas hojas grandes y maduras. Después espera varios días y observa cómo reaccionan las plantas. De acuerdo con ello, podrás valorar mejor si realizar una nueva defoliación.

  • El momento adecuado

Ten en cuenta el momento en que se cierran las puertas traseras imaginarias. Durante la fase vegetativa, las plantas suelen seguir desarrollando hojas nuevas hasta poco antes del cambio del fotoperiodo a 12/12. En este momento, las plantas dedican toda su energía únicamente a la formación de tallos y hojas. Después, las plantas siguen creando nuevas hojas durante aproximadamente tres semanas tras el cambio del fotoperiodo al llamado régimen de floración, mientras crecen rápidamente en altura. Cuando dejan de crecer a lo alto, tampoco desarrollarán nuevas hojas, salvo las pequeñas hojas tiernas situadas muy cerca de las flores.

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Los siguientes consejos útiles para el deshojado de las plantas pueden resumirse en los siguientes puntos:

  • No tiene sentido deshojar plántulas o plantas jóvenes en las primeras fases de desarrollo. Por un lado, necesitan dedicar la mayor cantidad posible de energía a su desarrollo y, por otro, suelen tener suficiente espacio entre ellas. Por tanto, la luz con una intensidad adecuada llega a todos los niveles de la planta joven, lo que favorece el crecimiento de los brotes laterales.
  • Para eliminar las hojas de forma precisa, segura, cómoda y rápida te resultarán muy útiles unas tijeras de jardinería modernas y de calidad.
  • En la práctica, los cultivadores también suelen enfrentarse al dilema de si cortar las hojas con el pecíolo o dejarlo. No pasa nada por dejar el pecíolo, ya que no impide el paso de la luz y, después de proporcionar a la planta los nutrientes que contiene, se seca de forma natural y acaba cayéndose por sí solo.
  • A veces no es necesario eliminar las hojas enteras y basta con cortar solo una parte del limbo. Este método de defoliación puede resultar útil cuando no hay muchas hojas, pero, debido a su tamaño, ocupan demasiado espacio e impiden el paso de la luz.

Ya conoces las reglas básicas del deshojado, así que ahora podemos centrarnos en los procedimientos recomendados concretos para la defoliación de plantas cultivadas en un entorno de interior.

  • Durante la fase de crecimiento (es decir, durante el fotoperiodo de crecimiento en el cultivo de interior de plantas) se nos ofrecen varias posibilidades para aprovechar la eliminación de hojas:
    • Si necesitas conseguir una altura uniforme de la vegetación, eliminar las hojas de determinadas ramas puede ayudarte, ya que como consecuencia de la defoliación su crecimiento se ralentizará.
    • Cuando elimines las hojas grandes que tienden a dar sombra, llegará más luz a los brotes y las ramas de los niveles inferiores. Esto favorece su desarrollo y permite aprovechar de forma más eficaz todo el espacio de cultivo disponible.
    • Ahora retomaremos el fenómeno descrito anteriormente. Debes eliminar las hojas que se tocan entre sí, ya que en el punto de contacto se condensa humedad en su superficie, lo que favorece la aparición de moho u oídio. Si en esta fase observas hojas viejas en la parte inferior del tallo que ya no reciben suficiente luz, elimínalas también.
  • Cuando cambies el fotoperiodo de las plantas para iniciar la floración, comenzará un crecimiento vertical intenso durante las aproximadamente tres semanas siguientes, acompañado de la formación de flores. Esta fase recibe el término inglés «stretch». Quizá también te hayas encontrado con plantas que florecen independientemente del fotoperiodo. Estas variedades se denominan autoflorecientes (autoflowering). Por lo general, también requieren una nutrición especial, como BioNova Autoflower Supermix. En las autoflorecientes, las distintas fases del ciclo deben determinarse simplemente a ojo, según su aspecto y según si ya están formando flores de manera visible. En cualquier caso, recuerda que el objetivo de la defoliación durante la fase de floración es permitir que llegue la mayor cantidad posible de luz a las flores, intentando al mismo tiempo conservar en la planta un número suficiente de hojas. Sí, es cierto arte de mantener el equilibrio, pero cuanta más experiencia tengas con el deshojado, más fácilmente alcanzarás el equilibrio deseado durante el proceso de defoliación.

Nuestro CONSEJO: La nueva gama de herramientas manuales premium, que te durará años, hará que la defoliación te resulte mucho más fácil. Las hojas de acero inoxidable, como las de las tijeras de jardinería pequeñas con ojo PRO CUT, permanecen afiladas durante más tiempo.

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¿Cuándo y cómo realizar el deshojado? Tú tienes la estrategia en tus manos

  • Antes del cambio del fotoperiodo

Cada vez más cultivadores practican un deshojado radical de las plantas justo antes del cambio del fotoperiodo. Tras el cambio del fotoperiodo comienza la llamada fase de stretch (consulta lo anterior), con lo que el efecto final de la defoliación se duplica. Hasta cierto punto, de este modo deberías conseguir limitar el crecimiento vertical de las ramas, pero el principal beneficio consiste en una mayor cantidad de luz que llega a los entrenudos situados más abajo. La llegada suficiente de luz intensa a estas zonas favorecerá considerablemente el desarrollo de las flores, que no crecerían tan bien a la sombra de las hojas.

  • Defoliación progresiva

Ahora presentaremos un enfoque mucho más conservador para el deshojado de las plantas. Consiste en eliminar las hojas progresivamente durante el ciclo de cultivo, hasta la fase final de floración. Puedes establecer determinados intervalos para retirar hojas con regularidad, por ejemplo cada dos días. Sin embargo, es similar al riego: más a menudo, pero en menor cantidad. Por eso, elimina siempre solo unas pocas hojas seleccionadas que en ese momento den más sombra a las flores. También puedes retirar las hojas que se toquen entre sí. Este enfoque conservador permite prevenir los shocks inesperados que pueden sufrir las plantas tras eliminar de una sola vez una cantidad mayor de hojas. Además, tendrás la oportunidad de comprobar cómo reacciona cada variedad al deshojado, sin llegar a causar más perjuicio que beneficio.

  • Prueba comparativa

El potencial real, es decir, el posible beneficio de la defoliación para el desarrollo de la variedad que estás cultivando en un entorno controlado puede descubrirse mediante una prueba comparativa clásica. Solo depende de ti qué superficies de vegetación vas a comparar. Supongamos que divides la superficie a partes iguales. Esto significa que sometes una mitad del espacio de cultivo al deshojado y dejas crecer libremente la otra mitad. El método comparativo también sirve para comparar distintos enfoques de la defoliación. Volvemos, por tanto, a la idea de que lo mejor es observar atentamente las plantas: las diferencias entre ambas mitades u otras proporciones del espacio de cultivo que hayas elegido te ayudarán a determinar claramente qué camino seguir para conseguir una cosecha abundante. No olvides que la condición básica para esta comparación es que todas las plantas comparadas sean de la misma variedad y que todas dispongan de las mismas condiciones de desarrollo dentro del espacio de cultivo.

Si te ha surgido cualquier duda, no dudes en ponerte en contacto con nosotros a través de la conocida dirección de correo electrónico info@higarden.eu.

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Sea of Green (SOG), o mar de verde

¿Dispones de un espacio de cultivo limitado y quieres obtener la máxima cosecha posible? Hace ya tiempo que los cultivadores holandeses idearon esta técnica de cultivo sencilla y eficaz, hoy muy extendida, que facilita y hace más eficiente el cultivo interior de plantas aromáticas en un armario de cultivo. ¡Vamos a conocerla mejor!

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¿En qué consiste el principio básico del método SOG para el cultivo de plantas? Simplemente, en reducir la fase vegetativa de la planta al mínimo imprescindible y adelantar el inicio de la fase de floración para aprovechar al máximo el espacio en cualquier sala de cultivo interior.

Para empezar, veamos tres razones por las que merece la pena aprender a cultivar con el método SOG:

  • Cosechas regulares y, en general, más abundantes.
  • No requiere mucha altura, lo que permite tener más plantas en un espacio limitado. 
  • La cosecha llega antes, ya que las plantas suelen permanecer en fase vegetativa apenas dos semanas, y a menudo incluso menos. Además, el cultivo de corta duración reduce el riesgo de enfermedades de las plantas y de plagas.

Ahora te explicamos cómo hacerlo:

  1. Con este método, en lugar de semillas se suelen plantar clones o esquejes. (¿Cómo reconocer un clon de calidad? Léelo AQUÍ). Para conseguir un mar de verde, se eligen variedades con un periodo de floración lo más corto posible y una altura prevista menor.
  2. Planta tus plantas favoritas dejando, idealmente, al menos 30 × 30 cm de espacio para cada una. Por razones prácticas y estéticas, conviene utilizar macetas cuadradas pequeñas. 
  3. Con una lámpara LED o con la luz de una lámpara de descarga, ilumina las plantas durante 18 horas al día, hasta que alcancen entre 25 y 30 cm de altura.
  4. Después, cambia el ciclo de luz para que la floración empiece rápidamente, es decir, a 12/12. Si, teniendo en cuenta la variedad concreta, no quieres limitarte a la altura recomendada para este paso (véase más arriba), también puedes guiarte por la edad de las plantas. En este momento, tus plantas deberían llevar como máximo tres semanas creciendo, aunque lo habitual es que solo lleven dos.
  5. Como resultado de los pasos anteriores, durante la fase de floración se forma una característica bóveda de flores. Así también se aprovecha al máximo la iluminación artificial.
  6. Utiliza unas tijeras limpias y de calidad para cortar todas las ramitas que queden por debajo de la bóveda de flores. 

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Nuestro CONSEJO: Con una estructura colgante, puedes cultivar plantas unas encima de otras con este método y aprovechar aún más el espacio del armario de cultivo o de la sala de cultivo. Hace falta un poco de maña, ¡pero merece la pena!

  • Ten en cuenta que, con este método de cultivo interior, una fuente de luz de calidad es aún más importante que nunca, ya que realiza la mayor parte del trabajo. Si quieres repetir la cosecha, seguro que te compensa invertir, por ejemplo, en luces LED de cultivo de la marca Lumatek.
  • Del resto se encarga una ventilación de calidad, que elimina el exceso de humedad y calor del espacio de cultivo.

Si tienes pensado cosechar flores o cultivos repetidamente con este método, te recomendamos que optes directamente por un equipo realmente de calidad y con una buena relación calidad-precio. A continuación te damos algunas ideas y estaremos encantados de ayudarte a elegir. No dudes en contactar con nosotros en la dirección habitual info@higarden.eu.

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¿Cuáles son las fases de desarrollo de una planta?

Hoy nos espera una pequeña sección de botánica que te resultará útil en la práctica del cultivo. La etapa de desarrollo en la que se encuentra la planta en cada momento es importante, entre otras cosas, para calcular correctamente la dosificación de fertilizantes.

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El desarrollo de una planta puede dividirse en las cuatro fases que se indican a continuación. Para ti, como cultivador, las dos intermedias son especialmente importantes a la hora de fertilizar: la fase vegetativa o fase de crecimiento y la fase de formación de flores o de frutos. 

  • Germinal (embrionaria): comienza la división celular y se forman los tejidos vegetales, que constituyen la base del futuro cuerpo de la planta. 
  • Vegetativa (de crecimiento): empieza cuando germina la semilla y termina con la aparición de las primeras flores, una vez que los tallos y las hojas de la planta han alcanzado su tamaño máximo. Según la especie, suele durar entre 3 y 16 semanas. En la naturaleza, el final de la fase de crecimiento se produce automáticamente (el verano da paso al otoño y el sol brilla durante menos tiempo). Sin embargo, si cultivas plantas en interior, en un armario de cultivo, el final de la fase de crecimiento depende de ti y se produce al reducir el tiempo de iluminación. Prácticamente tienes que inducir a la planta a dejar de crecer mediante este cambio y proporcionarle 12 horas de luz y 12 horas de oscuridad cada día. La excepción son las plantas autoflorecientes, también llamadas autoflowering, que empiezan a florecer automáticamente en función de su edad. En el crecimiento de las plantas distinguimos tres fases más pequeñas: la embrionaria, la de elongación y la de diferenciación. Basta con saber que las células de las plantas se dividen progresivamente y aumentan de volumen, ya que estos procesos se pueden estimular eficazmente con productos adecuados, que te permitirán conseguir un crecimiento explosivo y, al mismo tiempo, aportar más vitalidad e inmunidad a las plantas jóvenes. Los procesos fisiológicos de la planta relacionados con su crecimiento requieren, sobre todo, un aporte suficiente de nitrógeno. Puedes añadirlo a la nutrición básica de crecimiento. Cuando las semillas germinan y llegan a la superficie del sustrato, se convierten en plántulas, que poco después se trasplantan, por ejemplo, de un propagador a macetas más grandes, para que puedan desarrollar plenamente el sistema radicular, a través del cual reciben los nutrientes necesarios para seguir desarrollándose hasta el final del ciclo de cultivo. Por eso te recomendamos encarecidamente que añadas también un estimulador de raíces de calidad al agua de riego durante este periodo. 

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  • Maduración (floración): en esta fase se forman los órganos reproductivos de la planta, lo que permite su reproducción vegetativa y sexual, así como la formación de flores o frutos. En esta etapa, las plantas consumen la mayor cantidad de fósforo y potasio, y los fertilizantes para la fase de floración están formulados para cubrir estas necesidades, al igual que los estimuladores florales y otros accesorios, por ejemplo, los elaborados a base de enzimas, que favorecen las reacciones bioquímicas de las plantas durante este periodo. Por supuesto, una inflorescencia abundante y unos frutos grandes y jugosos son el resultado que todo cultivador espera obtener al final de esta fase. ¿Y cuándo alcanza la madurez una planta? Cuando sus órganos están completamente desarrollados. 
  • Envejecimiento: en esta fase ya no hace falta que le prestes atención, porque ya has cosechado. No obstante, al menos tenemos la oportunidad de aclarar conceptos como plantas anuales, bienales y perennes. Durante esta fase, los órganos de las plantas envejecen de forma natural y acaban muriendo. Estos términos indican precisamente la duración de la vida de una planta, desde las primeras divisiones celulares en la etapa embrionaria hasta este momento. 

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  • Sets de fertilizantes BioNova - nutrición completa para todo el ciclo de cultivo de una popular marca neerlandesa. 
  • BioNova Veganics - todo lo necesario para la fase de crecimiento y para la fase de floración, si quieres que tu cosecha sea 100 % BIO. 
  • HERCULES - las modernas macetas de plástico te facilitarán el camino desde la semilla hasta unas bonitas flores y frutos. 
  • Kits LED – un conjunto completo de armario de cultivo bien ajustado, con todo lo necesario para más de un ciclo de cultivo y una cosecha fantástica. 

Ahora ya sabes cómo se desarrolla el ciclo de vida de una planta. Si necesitabas aclarar qué necesita y cuándo para desarrollarse, este artículo también debería ayudarte con esa cuestión. Si tienes alguna duda, estaremos encantados de asesorarte en la dirección de siempre: info@higarden.eu. 

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