¿Cuáles son las condiciones ideales para el cultivo interior?

Ofrecer a las plantas un entorno perfecto debería ser el objetivo de cualquier cultivador de interior. Solo así aprovecharás de forma eficiente la energía eléctrica y los demás recursos que has invertido en el cultivo y obtendrás cosechas abundantes. En las siguientes líneas descubrirás cómo crear un clima perfecto en tu espacio de cultivo.

Los factores climáticos básicos que influyen en el crecimiento de las plantas son la temperatura, la humedad, el VPD, la luz y la circulación del aire. Tu objetivo debería ser mantener todas estas variables dentro de unos valores óptimos durante todo el ciclo de cultivo. Recuerda que estos factores están interrelacionados, se influyen mutuamente y afectan a la forma en que las plantas absorben el agua y los nutrientes. Por eso, si modificas cualquiera de los factores climáticos, también deberías ajustar el riego y la fertilización de las plantas.

Déficit de presión de vapor (VPD)

Gráfico de VPDEl agua circula constantemente por las plantas: las raíces la absorben y las hojas la liberan al entorno en forma de vapor de agua mediante un proceso llamado transpiración. Esto les permite absorber nutrientes, refrescarse e impulsar los procesos metabólicos y la fotosíntesis. La velocidad a la que el agua se evapora de las hojas depende de la temperatura y la humedad del aire que las rodea. La diferencia entre la cantidad de humedad que el aire puede contener y la que retiene en un momento dado se denomina VPD (déficit de presión de vapor). Con un VPD bajo, el aire está saturado de humedad, la transpiración se ralentiza y aumenta el riesgo de moho; en cambio, con un VPD alto, la transpiración se acelera, lo que favorece una mayor absorción de agua y nutrientes, pero también aumenta el riesgo de sobrefertilización. Un VPD óptimo ayuda a mantener el equilibrio entre la absorción de agua y nutrientes y el crecimiento saludable de las plantas.

Temperatura

La temperatura influye en la velocidad a la que las plantas absorben y procesan los nutrientes. La mayoría de las plantas se desarrollan mejor con temperaturas de entre 20 y 30 °C. Cuanto más bajen las temperaturas, más lentamente transpirarán las plantas y más se ralentizará su metabolismo; su crecimiento se detendrá por completo alrededor de los 16 °C.  Al aumentar las temperaturas, las plantas pueden realizar la fotosíntesis de forma más eficiente. Así aprovechan más energía de la luz y crecen más rápido; su crecimiento alcanza la máxima velocidad a 30 °C y con 1.500 PPFD (Chandra et al. 2009). Si las temperaturas superan los 30 °C, las plantas no podrán enfriarse lo bastante rápido y su crecimiento se detendrá por completo entre los 32 y los 35 °C.

Humedad

La humedad ideal para el cultivo de interior depende de la edad de las plantas, la temperatura y el VPD. Mantener baja la humedad relativa del aire en el espacio de cultivo es especialmente importante durante la floración y la maduración, cuando las plantas son más propensas al moho y la botritis. En general, durante la germinación y el enraizamiento, la humedad del espacio de cultivo debería rondar el 70 %; durante la fase vegetativa, el 55-65 %, y durante la floración, alrededor del 50 %. No olvides que una humedad del aire demasiado baja acelera la transpiración, lo que se traduce en un elevado consumo de agua, un crecimiento lento y cosechas menos abundantes.

Luz

Durante la fotosíntesis, las plantas transforman la energía de la luz en azúcares que después utilizan para impulsar su metabolismo. Para que este proceso sea eficiente, la luz que reciben debe tener un espectro y una intensidad adecuados; también es importante la duración de la iluminación. La mayoría de las plantas necesitan aproximadamente 18 horas de luz al día para crecer y 12 horas para florecer. Una luminaria de cultivo adecuada debería tener un espectro similar al de la luz solar. Para ello, se suelen utilizar diodos LED o lámparas HPS. Una luz demasiado débil limita el crecimiento, mientras que una luz demasiado intensa quema las plantas y las somete a estrés.

Aire

Una circulación de aire adecuada en el espacio de cultivo es esencial para mantener una temperatura y una humedad apropiadas, así como para proporcionar a las plantas suficiente CO₂ fresco. Para conseguir un flujo de aire ideal en el armario de cultivo o el espacio de cultivo, combina un extractor con ventiladores de circulación interiores. El extractor elimina el exceso de humedad e introduce aire fresco, mientras que los ventiladores de circulación garantizan un flujo de aire uniforme alrededor de las plantas.

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