Qué hacer con los restos después de la cosecha

El principal objetivo de la mayoría de los cultivadores es cosechar flores sin polinizar, ricas en compuestos activos y terpenos. Pero ¿qué puedes hacer con los «restos», es decir, con los recortes, las hojas, los tallos y las raíces? Para la mayoría de los cultivadores son simples residuos que acaban en la basura o en el compost, pero es una pena desperdiciarlos. Estas partes de la planta contienen sustancias valiosas que pueden transformarse en preparados caseros, cosméticos o productos para disfrutar.

La cosecha siempre es un momento de alegría para los cultivadores, aunque también trae más trabajo. Recuerda que, si decides aprovechar las hojas o las raíces de las plantas, debes tratarlas durante la cosecha y el secado con un cuidado similar al de las flores. Durante el secado, procura mantener las condiciones adecuadas: una humedad ambiental baja, de alrededor del 55 %, una temperatura de entre 18 y 21 °C, oscuridad y una entrada de aire fresco. No utilices nunca para su posterior procesamiento material seco con moho ni plantas tratadas con pesticidas.

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Hojas pequeñas

Las pequeñas hojas que rodean las flores están cubiertas de tricomas y contienen una cantidad relativamente elevada de compuestos activos y terpenos. Con ellas puedes preparar extractos, tinturas o pomadas, o aprovecharlas de forma similar a las flores, por ejemplo, para separar la resina o vaporizar mezclas de hierbas.

Ten en cuenta que algunos de los compuestos presentes en el material seco se encuentran en una forma ácida que no está activa al ingerirse. Para transformarlos, primero hay que descarboxilar el material seco, es decir, calentarlo a una temperatura suficientemente alta durante cierto tiempo. La descarboxilación se produce en cierta medida al cocinar aceite o pomada, pero, para obtener un mejor resultado, es preferible tratar térmicamente el material seco antes.

  • Mantequilla o aceite enriquecidos: Los compuestos activos se unen muy bien a las grasas, por lo que cocinar el material seco en mantequilla, aceite u otro vehículo graso, como aceite de coco o manteca de cerdo, es una forma muy eficaz de extraerlos. Basta con calentar lentamente una cantidad adecuada de material seco a unos 80 °C durante 2 o 3 horas y, después, colarlo.
  • Pomada casera de hierbas: Hay numerosos indicios de que ciertos compuestos vegetales resultan muy eficaces cuando se aplican sobre la piel, especialmente en caso de dolor, eccemas y lesiones cutáneas. Para preparar la base de una pomada casera puedes utilizar vaselina, aceite de coco o de oliva, manteca de karité o lanolina. El procedimiento para elaborar una pomada básica de hierbas es sencillo. Añade entre 20 y 50 g de material seco por cada kilogramo de base y calienta la mezcla al baño maría o en el horno, a baja temperatura, durante unas 2 horas. La mezcla no debe superar los 80 °C para evitar que los compuestos activos se deterioren. Después, puedes colarla o dejarla enfriar y repetir el calentamiento varias veces para aprovechar al máximo el material seco.
  • Tintura: Al igual que las grasas, el alcohol es una herramienta excelente para extraer sustancias activas de las hierbas. Las tinturas de hierbas con una alta proporción de alcohol se utilizaban con frecuencia en el pasado para aliviar el dolor o el insomnio. La preparación es sencilla. Añade unos 10 g de material seco descarboxilado a 200 ml de alcohol de alta graduación y cierra la botella o el tarro. Deja macerar la mezcla de hierbas y alcohol durante varias semanas a temperatura ambiente, en un lugar oscuro. Por último, fíltrala con un filtro de café.
  • Separación de la resina: Al igual que las flores, las pequeñas hojas que las rodean contienen una cantidad considerable de tricomas con tallo y cabeza, donde se encuentran los compuestos activos y los terpenos. Es posible separar los tricomas del resto del material seco mediante métodos mecánicos o con un disolvente adecuado. El resultado es una resina concentrada con una alta proporción de compuestos activos y terpenos. La separación de la resina con un tamiz fino (el llamado dry sift) es uno de los métodos más antiguos para elaborar concentrados de hierbas.
  • Vaporización: La inhalación de vapores ricos en sustancias activas y terpenos es una forma muy eficaz y rápida de consumir hierbas medicinales. Para este fin, lo más adecuado son las flores sin semillas, bien limpias, secas y curadas, aunque las pequeñas hojas que rodean las flores también tienen propiedades beneficiosas. No obstante, debes tener en cuenta que su sabor no es tan suave. Una forma estupenda de aportar un aroma agradable al material seco menos aromático son las bolsas de terpenos.

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Hojas grandes

Los tricomas de las hojas grandes contienen cantidades muy pequeñas de compuestos activos y monoterpenos valiosos en comparación con los de las flores. Sin embargo, son ricas en antioxidantes, clorofila, fibra, minerales y vitaminas, lo que las convierte en un ingrediente excelente para la cocina. También puedes utilizarlas para preparar pomadas, aunque necesitarás más material seco que si emplearas flores o las pequeñas hojas que las rodean.

  • Batido verde: Añade hojas frescas a tu batido favorito.
  • Infusión de hierbas: Vierte agua caliente sobre las hojas secas y déjalas infusionar. La bebida tendrá un sabor terroso y un efecto relajante. También puedes añadir otras hierbas a la infusión, como menta, melisa o, por ejemplo, jengibre y miel.
  • Ensaladas: Puedes añadir las hojas a las ensaladas. Tienen un sabor intenso que combina muy bien con el aliño de mostaza, los quesos curados y la fruta.

Raíces

Las raíces son probablemente la parte de la planta que más suelen pasar por alto los cultivadores, a pesar de que tienen una larga tradición en la medicina popular, que se remonta a miles de años. Los antiguos textos chinos, griegos y romanos ya describían decocciones, compresas y pastas de raíces utilizadas para aliviar el dolor, las inflamaciones, los calambres o las hemorragias. Incluso en los siglos XVIII y XIX se recomendaban para el reumatismo, las inflamaciones y los problemas urinarios. Aunque las raíces solo contienen cantidades mínimas de compuestos activos, también contienen friedelina y epifriedelanol, sustancias conocidas por sus posibles efectos antioxidantes, antiinflamatorios y antitumorales.

  • Tintura: Las raíces son un ingrediente excelente para la tintura de hierbas cuya preparación hemos descrito más arriba.
  • Bálsamo o pomada: También puedes añadir raíces a una pomada de hierbas. Primero, sécalas y después córtalas en trozos o tritúralas hasta obtener un polvo fino. A continuación, añádelas a la pomada de hierbas y sigue las instrucciones anteriores.

Tallos

De todas las partes restantes de la planta, los tallos son los que menos sustancias activas contienen, pero son ricos en celulosa y lignina, es decir, en fibras vegetales resistentes. La mejor forma de aprovecharlos es compostarlos o utilizarlos como acolchado; también puedes convertirlos en elementos decorativos. No recomendamos usar los tallos secos como soporte para las plantas, ya que pueden enmohecerse y propagar esporas de moho a su alrededor.

Encontrarás más consejos y guías para cultivadores principiantes y experimentados en el blog de Higarden.