Cómo cosechar el cultivo de exterior más aromático
Con la llegada de los días más frescos y las tardes más cortas, llega el momento de recoger los frutos de todo un año de trabajo. Cualquier cultivador sabe que es ahora cuando se verá si sus cuidados han dado como resultado no solo unas flores bonitas, sino también un aroma intenso. Sin embargo, el aroma de la cosecha no surge por sí solo: el momento adecuado, un secado cuidadoso y un curado paciente son la clave de un sabor inconfundible.
Antes de ponerte a cosechar, vamos a aclarar primero qué influye en el sabor y el aroma de tu cosecha. En primer lugar, está la genética de la planta. Cada cultivar (variedad seleccionada) tiene un perfil genético específico. Este influye no solo en el aspecto y las características de crecimiento de la planta, sino también en el contenido de metabolitos secundarios, como diversos compuestos activos, flavonoides y, sobre todo, terpenos. Los terpenos son compuestos aromáticos responsables del olor y el aroma de las plantas, y forman parte de sus aceites esenciales. La elevada cantidad de terpenos es precisamente lo que convertirá tu cosecha en un producto aromático. La elección de la variedad queda en tus manos, pero la calidad del material seco también depende de cómo cuides las plantas durante todo el ciclo de cultivo y de cómo las coseches, seques y almacenes.
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Fertilización antes de la cosecha
Si plantaste a tiempo en primavera, en la segunda mitad de agosto deberías observar los primeros signos de maduración en las plantas. Las flores aumentarán de tamaño y los pistilos, que hasta entonces eran blancos, empezarán a volverse marrones poco a poco. La velocidad de maduración depende del tiempo y también de la nutrición durante las dos o tres últimas semanas antes de la cosecha. Muchos cultivadores ajustan la nutrición de las plantas durante este periodo para favorecer su maduración.
En general, hay dos formas de fertilizar durante el periodo previo a la cosecha. Puedes regar las plantas con agua sola (con el pH ajustado, si es necesario) o utilizar alguno de los productos para la maduración. Estos se pueden dividir en dos categorías, según si arrastran los nutrientes del sustrato o, por el contrario, los «bloquean» e impiden que las plantas los absorban. Elijas el método que elijas, reducir el aporte de nutrientes hará que las plantas concentren toda su energía en la maduración, en lugar de producir flores nuevas.
Tu objetivo es acompasar la reducción de nutrientes en el sustrato con el ciclo vital natural de la planta. Si la privas de nutrientes demasiado pronto o de forma brusca, la maduración se ralentizará. En cultivos con sustratos ricos en nutrientes orgánicos (por ejemplo, en bancales), normalmente basta con regar las plantas solo con agua durante las dos o tres semanas anteriores a la cosecha. El suelo fértil contiene suficientes microorganismos para descomponer la materia orgánica y convertirla en nutrientes para las plantas. Si cultivas en suelos arenosos o sustratos inertes, que no retienen muchos nutrientes, es más conveniente fertilizar las plantas hasta la última semana antes de la cosecha.
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Cómo elegir el momento de la cosecha
Para que tu cosecha tenga el mayor aroma posible, debes cosechar las plantas cuando las flores contengan la máxima cantidad de terpenos. La madurez de las flores se reconoce mejor por el color de los tricomas, que parecen una pelusa brillante sobre la superficie de la planta. En realidad, son glándulas diminutas que cubren toda la planta, especialmente las flores. Los tricomas de las flores (en concreto, los tricomas glandulares con cabeza y tallo) contienen la mayor cantidad de metabolitos secundarios, incluidos los terpenos.
Para observar los tricomas, hazte con un microscopio de mano o una cámara con capacidad macro y un aumento de al menos treinta veces. Elige una zona representativa de la flor cubierta de resina y observa el color de las cabezas de los tricomas. Los tricomas glandulares de las flores parecen pequeñas setas con un tallo largo y una cabeza redonda. Al principio de su desarrollo, esta es transparente y se vuelve turbia a medida que se acerca la cosecha. Si las cabezas de la mayoría de los tricomas tienen un aspecto lechoso y turbio, significa que la planta está madura. Los tricomas sobremaduros adquieren un color ámbar, contienen menos metabolitos secundarios y presentan un perfil de terpenos menos intenso.
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Cosecha y secado
Elegir el momento de la cosecha no es el final de tu búsqueda de flores aromáticas. Ahora tienes que cosechar y secar bien las plantas. Ten en cuenta que cada cultivar puede madurar de manera diferente. Algunas plantas maduran de forma uniforme; otras, de arriba abajo. También es cierto que las flores expuestas a la luz durante todo el día maduran más rápido que las que crecen a la sombra. Por eso, especialmente en el caso de las plantas grandes de exterior, puede ser mejor cosecharlas poco a poco. Empieza por las flores maduras y, si el tiempo lo permite, deja que las que aún no han madurado lo hagan durante unos días más.
La forma de cosechar también influye en la siguiente fase del proceso: el secado. Cuanto mayores sean las partes de la planta que coseches, más tardarán en secarse. La duración del secado es muy importante. Si las flores se secan demasiado rápido, el material seco perderá la mayor parte de sus terpenos y tendrá un sabor amargo. En cambio, un secado demasiado lento aumenta el riesgo de que el moho estropee tu cosecha. Puedes cosechar las plantas enteras, dividirlas en secciones o recoger solo las flores y secarlas en mallas.
En condiciones ideales, el secado debería durar unas dos semanas. Normalmente se recomienda secar las plantas medicinales en una habitación bien ventilada o en un armario de cultivo, sin luz y a una temperatura de entre 16 y 20 °C. También es importante mantener una humedad adecuada, entre el 50 y el 60 %. Para ello, los deshumidificadores son muy útiles, pero ten cuidado de que el aire caliente no sople directamente sobre las flores que se están secando. Sabrás que están bien secas cuando se desprendan fácilmente del tallo principal, pero sigan siendo ligeramente flexibles al tacto y no se desmenucen entre los dedos.
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Curado y almacenamiento
El último paso para conseguir una cosecha con un aroma perfecto es el curado, es decir, la maduración del material seco en condiciones controladas. Al igual que ocurre con el tabaco, durante el curado se equilibra la humedad residual del material vegetal y se realza el perfil de terpenos de la planta.
Para curar y almacenar el material seco, lo mejor son los tarros de cristal o de metal, aunque también puedes utilizar bolsas o recipientes de plástico con cierre. Introduce las flores limpias en los recipientes o las bolsas y deja algo de espacio para el aire. Normalmente se recomienda llenar el recipiente hasta tres cuartas partes. Coloca el material seco mientras madura en un lugar oscuro, con una temperatura estable de entre 15 y 18 °C.
Durante la primera semana, abre los recipientes todos los días y deja que el material seco se ventile. Antes de cerrarlos, remueve suavemente las flores para que el aire fresco llegue a todas. Durante la segunda semana de maduración, basta con abrir los recipientes dos o tres veces por semana. En las semanas y meses siguientes, ábrelos y ventílalos al menos una vez a la semana. Si quieres que tu cosecha conserve su frescura, te recomendamos introducir en los recipientes sobres para controlar la humedad.
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