Semillas y germinación

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¿Cómo reconocer semillas de calidad?

La semilla, que da comienzo a la historia de cada planta, es prácticamente un organismo dormido que espera despertar. ¿Cómo puedes reconocer la calidad y el estado de las semillas que tienes guardadas en casa o que acabas de comprar? ¿Y qué probabilidades hay de que den lugar a una planta bonita y sana?

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  • Lo cierto es que, en el caso de las semillas pequeñas, que son la base de la mayoría de las plantas que se cultivan habitualmente en un armario de cultivo, el cultivador no puede responder a estas preguntas con solo mirarlas. Ni siquiera nos bastará una lupa. Tampoco podremos averiguar mediante el tacto lo que nos gustaría saber. La única excepción son las semillas realmente grandes, como las de calabaza, cuya plenitud sí podemos percibir al tocarlas.
  • La experiencia de los cultivadores habla por sí sola. La única forma comprobada de predecir el estado de una semilla y, por tanto, el potencial de la futura planta, es conservar las semillas en un entorno óptimo y hacer todo lo posible para que se mantengan en buen estado.
  • La palabra «germinación» es, sin duda, una de las más habituales en el mundo de la jardinería y expresa la capacidad de una semilla para producir un brote. La mayoría de los productores de semillas (bancos de semillas) garantizan en cierta medida su germinación, sobre todo mediante la fecha de caducidad que suele aparecer en el envase.
  • Sin embargo, si has encontrado semillas que te gustaría probar una vez pasada la fecha de caducidad, no te desanimes y haz la prueba. Es bastante habitual que incluso las semillas cuya fecha de caducidad indicada en el envase ya ha vencido germinen sin problemas.
  • Eso no cambia el hecho de que, para las semillas de todo tipo, se cumple una sencilla proporción directa: cuanto más antiguas son, más les cuesta brotar.
  • La mejor forma de favorecer la germinación es almacenarlas correctamente. Para ello te vendrán de maravilla los recipientes al vacío TightVac, que más adelante también podrás utilizar para conservar la cosecha.

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  • Las condiciones para almacenar correctamente las semillas se pueden resumir en tres puntos:
    • Oscuridad
    • Fresco
    • Ausencia de humedad
  • Encontrar un lugar oscuro con temperaturas bajas y estables, pero que a la vez no tenga nada de humedad, puede resultar un poco complicado. Para conseguir oscuridad y frescor, suele pensarse, por ejemplo, en un sótano, aunque allí normalmente también hay cierto grado de humedad. Algunos cultivadores guardan las semillas en el frigorífico, procurando cerrar bien el recipiente.
  • Las semillas conservadas al vacío ofrecen una gran garantía de calidad y aumentan las posibilidades de éxito durante la germinación posterior. 
  • Hagamos lo que hagamos, la vida útil de algunas semillas no se puede prolongar demasiado, ni siquiera con un almacenamiento impecable. Por ejemplo, las semillas de cebolla, que son muy pequeñas, pierden capacidad de germinación ya durante el primer año.
  • En cambio, estos son ejemplos de semillas que merece la pena cuidar bien, ya que, si se almacenan en las condiciones adecuadas (véase más arriba), conservan una alta capacidad de germinación durante mucho tiempo:
    • Pepino
    • Calabaza
    • Calabacín 
    • Tomate
    • Verduras de la familia de las coles
  • El concepto de GERMINACIÓN también está relacionado con una práctica muy extendida entre los cultivadores: el test de germinación. ¿En qué consiste este método de comprobación y para qué sirve? El test de germinación nos permite hacernos rápidamente una idea más precisa del estado de las semillas y, por tanto, de cuántas debemos plantar para recoger más adelante la cantidad prevista de flores maduras que adornarán plantas adultas y vigorosas. El procedimiento es el siguiente:
    • Apila varias hojas de papel absorbente limpias (papel de cocina, servilletas, pañuelos de papel, papel higiénico, etc.).
    • Coloca encima las semillas que quieras probar. Cuantas más incluyas, mejor. Lo ideal es usar al menos 10.
    • Cubre las semillas con otra capa de papel (véase más arriba) y humedece la superficie, preferiblemente con un pulverizador fino. El agua no debe salir recién tomada directamente del grifo. Si solo tienes agua del grifo, déjala reposar al menos un día antes de ponerla en el pulverizador. 
    • Recuerda que las semillas no deben quedar flotando en el agua, pues podrían «ahogarse» y empezar a pudrirse en lugar de germinar.
    • Cuando tengas las semillas preparadas de esta forma, cúbrelas con un recipiente de vidrio o plástico y trasládalas de un lugar fresco a otro con una temperatura de 18–20 °C. 
    • A partir de aquí, solo tienes que mantener húmedo el papel, rociándolo suavemente con agua (¡no empapado!).
    • Todo lo que puedes averiguar sobre las semillas desde el punto de vista del cultivador se hará evidente en los días o semanas siguientes. Dependerá de cuánto tarden en «despertar».

NUESTRO CONSEJO: Consigue a un precio especial el conjunto completo Plagron Seedbox, que incluye todo lo necesario para germinar con éxito 12 semillas: desde un pequeño propagador hasta tabletas de siembra y Seedbooster, de gran eficacia para un enraizamiento rápido. Una opción perfecta para quienes empiezan; ¡te la recomendamos!

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  • Un tema aparte al que nos gustaría llamar la atención para terminar es el tratamiento de las semillas. A veces se realiza con productos químicos cuyo objetivo es protegerlas de las plagas o de los hongos. Las semillas tratadas químicamente se reconocen por su color llamativo.
  • Sin embargo, te recomendamos elegir semillas cuyo tratamiento se realice por métodos biológicos. Además, puedes llevar a cabo todo el proceso por tu cuenta. Entre los métodos naturales de tratamiento de semillas más probados están las infusiones de manzanilla, agrimonia o milenrama, hierbas fáciles de conseguir y con un notable efecto desinfectante.
  • Aprovecha también las propiedades de la ortiga y la cola de caballo. Estas plantas fortalecen las plántulas que empiezan a desarrollarse y favorecen su crecimiento.
  • No hay límite a la hora de combinar las hierbas mencionadas para fortalecer las semillas. Cuanto más las fortalezcas, mejores serán los resultados del test y de la germinación posterior de todas las semillas que decidas plantar, tanto si lo haces sin realizar el test como si lo haces después de llevarlo a cabo y evaluar sus resultados.

Si tienes cualquier pregunta sobre Microgreens, estaremos encantados de responderte en la dirección de siempre: info@higarden.eu.

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Germinación en interior de la A a la Z

Tanto si decides germinar en interior hierbas aromáticas, hortalizas, Microgreens o plantas ornamentales o medicinales, tu éxito dependerá de las condiciones ambientales que proporciones a las semillas. Una ventaja indiscutible del cultivo interior es que tienes el control absoluto. En las siguientes líneas te enseñaremos a aprovecharlo y a germinar con un cien por cien dea_a_a_chilli_predpest_sokrajem éxito.

A diferencia de la siembra de semillas directamente en el suelo al aire libre, donde el éxito depende de la naturaleza, en interior eres tú quien controla las condiciones. Gracias a los armarios de cultivo (o a los propagadores), puedes mantener las semillas en germinación en condiciones óptimas. Consideramos germinación en interior:

  • la germinación en un miniinvernadero de plástico junto a una ventana (adecuada para especies poco exigentes)
  • la germinación en un miniinvernadero de plástico dentro de un armario de cultivo con iluminación artificial (adecuada para la mayoría de las especies)
  • la germinación directamente en un armario de cultivo o propagador con iluminación artificial y sin utilizar un miniinvernadero de plástico (adecuada para la mayoría de las especies, aunque es necesario utilizar un humidificador para mantener la humedad)

NUESTRO CONSEJO: ¿Quieres empezar a germinar en interior, iniciar plántulas o cultivar Microgreens, pero no sabes qué equipo elegir? Echa un vistazo a nuestros completos sets para iniciar plántulas en interior y propagar plantas.

Factores que influyen en la germinación

  • La temperatura es uno de los factores ambientales más importantes que influyen en la germinación de las semillas. La mayoría de las semillas de plantas destinadas al cultivo interior tienen un rango de temperatura concreto en el que germinan. Estos valores varían de una especie a otra, aunque la gran mayoría germina mejor a temperaturas de entre 15 y 30 °C (encontrarás información más precisa en el envase de las semillas).
  • El agua es otro recurso indispensable para las semillas, sin el cual no pueden germinar. Cuando las semillas entran en contacto con un ambiente húmedo, se hinchan y la cubierta exterior se ablanda y se rompe para dejar espacio al brote. El agua también es importante para activar las enzimas del interior de la semilla y liberar las reservas de nutrientes, que las plantas utilizan durante los primeros días, cuando todavía no pueden realizar la fotosíntesis.
  • La luz es un factor ambiental importante cuya relevancia varía según la especie. Algunas semillas necesitan luz para germinar, mientras que otras requieren oscuridad total. Sin embargo, todas las semillas necesitan luz en cuanto germinan.

Cómo germinar en interior: guía detallada

1) Elige el medio de cultivoEPkostka2

La elección del medio adecuado para germinar semillas depende principalmente de tu técnica de cultivo. En general, los medios de cultivo elaborados con materiales orgánicos (tierra, turba, coco) son más adecuados para cultivar plantas de forma tradicional, es decir, en tierra o sustrato de coco. En hidroponía o cuando se cultiva en sustratos inertes (lana de roca, perlita, vermiculita, arcilla expandida), es mejor germinar en medios estériles o en agua.

  • Los sustratos de siembra con tierra son adecuados para el cultivo en mezclas de tierra o sustratos de coco.
  • Los sustratos de coco combinan las ventajas de las mezclas orgánicas de tierra y los sustratos hidropónicos. Son adecuados para germinar semillas de plantas cultivadas en tierra, coco e hidroponía.
  • Los tacos de siembra y Jiffy, fabricados con turba, coco y otros materiales orgánicos, están diseñados para caber cómodamente en los semilleros, lo que ahorra trabajo y espacio. Puedes utilizarlos para cultivar en tierra, coco e hidroponía.
  • Los tacos de siembra de lana mineral (lana de roca), disponibles en distintos tamaños y formas, son los más adecuados para cultivar plantas en hidroponía y sustratos inertes, aunque también pueden utilizarse para germinar semillas destinadas al cultivo en mezclas de tierra.
  • La perlita y la vermiculita son medios estériles elaborados con roca expandida. Se utilizan como aditivos para la tierra, pero también son adecuados para germinar semillas, sobre todo en cultivos hidropónicos.

 2) Humedece el sustrato de cultivo

Si germinas en mezclas de tierra y coco, primero tienes que humedecer bien el sustrato. Puedes comprobar fácilmente la humedad de la tierra o del sustrato de coco apretando con fuerza una pequeña cantidad en la palma de la mano. Si solo caen unas gotas de agua entre los dedos, el nivel de humedad es el adecuado.

Los tacos de siembra de coco (Jiffy), la perlita, la vermiculita y los cubos de lana mineral solo tienen que ponerse en remojo antes de usarlos. Si quieres que la germinación se desarrolle en un entorno lo más estéril posible, puedes utilizar una solución diluida (0,5 %) de peróxido de hidrógeno en lugar de agua. Esto previene el marchitamiento de los brotes y la pudrición de los tallos, causados por hongos parásitos.

También puedes utilizar tés de compost que contienen microorganismos beneficiosos, protegen las plantas frente a los mohos peligrosos y, además, aceleran la absorción de nutrientes y favorecen su vitalidad. Para inocular las semillas, basta con ponerlas en remojo en el té de compost preparado antes de plantarlas en el sustrato. Atención: no se puede combinar el tratamiento del medio con una solución de peróxido de hidrógeno y el remojo de las semillas en té de compost, ya que el producto químico acaba con los microorganismos beneficiosos.

NUESTRO CONSEJO: Como alternativa al peróxido de hidrógeno, puedes utilizar el preparado Purolyt.

3) Llena el recipiente de cultivo con sustratoa_BB_KOKOSabstract

Para germinar semillas en tierra o sustrato de coco, utiliza macetas pequeñas. Si quieres facilitar el trasplante, puedes elegir macetas de materiales biodegradables. Primero llena el recipiente hasta dos tercios y golpéalo suavemente contra la mesa por la base para que el sustrato se asiente. Por último, añade sustrato hasta el borde del recipiente y presiónalo ligeramente con la mano.

Lo mejor es colocar los tacos de siembra de coco y los cubos de lana mineral en una bandeja de semillero. También puedes elegir prácticas bandejas de semillero de materiales biodegradables. Si los colocas sueltos sobre una bandeja o en un propagador, las plantitas podrían volcarse al germinar y los tallos podrían romperse.

4) Planta las semillas en el medio de cultivo

Ahora puedes empezar a sembrar. Las distintas especies de plantas tienen diferentes necesidades para germinar. Algunas semillas pueden necesitar un periodo de frío antes de germinar (estratificación) o un remojo más prolongado. Salvo que se indique lo contrario, planta las semillas a una profundidad equivalente a entre dos y tres veces su longitud.

Si cultivas varias especies o variedades a la vez, es buena idea etiquetar bien las semillas al sembrarlas.  Para ello, resultan prácticos los marcadores de plástico duro.

5) Mantén la humedad y la temperatura adecuadas

Cuando plantas las semillas en un sustrato húmedo, comienza el proceso de germinación. Ahora es importante mantener una temperatura, humedad e intensidad de iluminación adecuadas en el espacio de cultivo. Estos factores varían según la especie, pero, en general, la mayoría de las especies cultivadas en interior necesitan temperaturas de entre 15 y 30 °C y una humedad ambiental elevada para germinar.

NUESTRO CONSEJO: Las esterillas térmicas son una gran ayuda para cultivar especies que necesitan temperaturas altas para germinar.

La forma más sencilla de mantener un microclima adecuado es utilizar un pequeño invernadero de plástico en el que proteger las semillas en germinación. Después puedes colocarlo en un armario de cultivo, en el alféizar de una ventana o en otro lugar adecuado. También puedes aumentar la humedad de todo el espacio de cultivo con un humidificador, una opción especialmente adecuada si germinas muchas semillas a la vez (por ejemplo, para cultivar Microgreens).

Comprueba cada día la humedad del sustrato y, si te parece que está demasiado seco, humedécelo con agua limpia utilizando un pulverizador. No es buena idea regar directamente las semillas en germinación, ya que podrían quedar arrastradas hasta la superficie. Las semillas deberían germinar en el plazo propio de cada especie. Las semillas más recientes germinan más rápido que las viejas o las que se han almacenado mal, que podrían no germinar en absoluto.

6) Proporciona luz a las plantasLBAR1

Las plantas necesitan luz para vivir, y esto también se aplica a las semillas en germinación y recién germinadas. Muchos cultivadores germinan las semillas en un propagador de plástico junto a una ventana, una buena solución para las especies menos exigentes o las plantas destinadas al cultivo al aire libre. Sin embargo, para el cultivo interior es mejor empezar directamente bajo iluminación artificial. Así te aseguras de que las plantas reciban suficiente luz desde los primeros días, aceleras su crecimiento y evitas que los tallos se espiguen.

Las luces de cultivo para la germinación y la iluminación de plántulas tienen una potencia menor y emiten un espectro lumínico adecuado para la fase de crecimiento. La forma y el tamaño adecuados dependen principalmente del número de plantas que tengas previsto cultivar.

La altura a la que se cuelgan las luminarias de cultivo para la germinación y las plántulas jóvenes depende de la intensidad de la luz que emiten. Estas son las alturas orientativas para colgar las luces de cultivo para la germinación y las plántulas, según su potencia:

  • para luces de hasta 120 W destinadas a la germinación y las plántulas: entre 10 y 40 centímetros por encima de las puntas de las plantas
  • para luces LED de cultivo de entre 120 W y 1.000 W: entre 60 y 90 centímetros por encima de las puntas de las plantas

El fotoperiodo (número de horas de iluminación ininterrumpida durante 24 horas) depende de la especie cultivada, pero para la mayoría de las plantas es de entre 12 y 16 horas al día. La forma más sencilla de controlar el encendido y el apagado de las luces es utilizar temporizadores ajustables.

7) Prepara las plántulas para la fase de crecimiento

La fase de germinación termina cuando aparecen sobre la superficie del sustrato las dos primeras hojas cotiledonares. Si has germinado las semillas en macetas, las plántulas recién nacidas deberían tener espacio suficiente para las raíces durante los primeros días o semanas (según la especie), por lo que no es necesario trasplantarlas de inmediato. Si has germinado las semillas en Jiffy o en tacos de siembra, tendrás que trasplantar las plantitas a los pocos días de la germinación.

Germinar en interior puede ser todo un reto, pero confiamos en que nuestros consejos te hayan preparado para ello. Recuerda que nadie nace sabiendo y que, si tienes algún problema para elegir el equipo o necesitas cualquier otra orientación, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Para encontrar más consejos útiles, visita el blog de Higarden.

7 errores más frecuentes durante la germinación y cómo evitarlos

La germinación de semillas no solo plantea dificultades a quienes empiezan a cultivar, sino también a los cultivadores con experiencia. A menudo se debe a que, por desconocimiento, cometen alguno de los errores básicos durante la germinación. ¿También te ocurre a ti? Descubre cómo evitarlo y germinar como un profesional.

En las siguientes líneas también hablaremos de pequeños errores que, sin embargo, pueden afectar drásticamente al éxito de la germinación. Si quieres aprender los conceptos básicos, lee el artículo Germinación en interior de la A a la Z.

1. Semillas viejas o de mala calidad

Las semillas demasiado viejas o almacenadas de forma incorrecta tienen muchas menos posibilidades de germinar con éxito. Aunque algunas pueden seguir siendo viables durante muchos años, las condiciones de almacenamiento son fundamentales. Si están expuestas a la humedad, el calor o la luz, su capacidad de germinación disminuye rápidamente. Además, las semillas baratas o obtenidas mediante una selección de baja calidad pueden presentar defectos genéticos o estar contaminadas con patógenos

¿Cómo puedes evitarlo? Elige semillas únicamente de proveedores de confianza y guárdalas en un lugar seco, fresco y oscuro. Lo ideal es utilizar un recipiente hermético en el frigorífico, junto con un absorbente de humedad.

2. Temperatura inadecuada y exceso de humedad

Las semillas necesitan una temperatura adecuada para germinar. Si es demasiado baja, la germinación se ralentiza o se detiene por completo. Por el contrario, una temperatura elevada puede dañarlas e impedir su crecimiento. El exceso de humedad también puede frustrar la germinación. Aunque las semillas necesitan suficiente agua para germinar, no debe ser tanta que empiecen a pudrirse.

¿Cómo puedes evitarlo? La temperatura ideal para la germinación de la mayoría de las plantas está entre 22-26 °C. Si cultivas en un ambiente más frío, te ayudará una manta térmica o un propagador calefactado. También es importante mantener una humedad adecuada: un ambiente demasiado seco hará que las semillas se resequen, mientras que un sustrato encharcado puede hacer que se pudran. Por eso, ventila regularmente el exceso de humedad del propagador.

3. Sustrato inadecuado

Muchos cultivadores cometen el error de germinar las semillas en un sustrato de jardinería convencional, que suele ser demasiado pesado o contener una cantidad excesiva de nutrientes. Un sustrato inadecuado dificulta el crecimiento de las raíces y puede retener demasiada agua, lo que provoca que las semillas se pudran o que los brotes se marchiten.

¿Cómo puedes evitarlo? Utiliza sustratos ligeros y aireados o tacos de siembra, diseñados específicamente para la germinación. Los cubos de lana de roca o sus alternativas orgánicas (Eazy Plug) son una buena opción. Evita los sustratos con grandes cantidades de fertilizantes: las plantas jóvenes son sensibles al exceso de nutrientes y pueden morir.

4. Falta de oxígeno alrededor de las semillas

Muchos cultivadores no se dan cuenta de que, además de humedad, las semillas necesitan suficiente oxígeno. Si permanecen sumergidas en agua durante demasiado tiempo o están en un sustrato demasiado húmedo y compacto, pueden empezar a pudrirse antes de germinar.

¿Cómo puedes evitarlo? Si germinas las semillas en agua, no las dejes en remojo durante más de 12-24 horas. Después, pásalas a un sustrato húmedo que permita una aireación suficiente. Al elegir el sustrato, asegúrate de que no sea demasiado compacto y de que mantenga un equilibrio óptimo entre aireación y humedad. También puedes tratar las semillas antes de la germinación con una solución al 3 % de peróxido de hidrógeno para eliminar posibles patógenos. También puedes utilizar estimuladores de la germinación o productos con hongos micorrícicos, pero no los combines con peróxido.

5. Profundidad de siembra incorrecta

Sembrar las semillas a una profundidad incorrecta puede afectar considerablemente a su germinación. Si se siembran demasiado profundas, pueden tener dificultades para llegar a la superficie. En cambio, si se siembran demasiado cerca de la superficie, pueden secarse rápidamente o ser arrastradas por el riego.

¿Cómo puedes evitarlo? Sigue la regla de sembrar las semillas a una profundidad aproximada del doble de su tamaño. Las semillas pequeñas, como las de lechuga, solo necesitan cubrirse ligeramente con una fina capa de sustrato o vermiculita. Las semillas más grandes pueden sembrarse algo más profundas, pero siempre de forma que tengan energía suficiente para llegar a la superficie.

6. Luz insuficiente o demasiado intensa

La luz desempeña un papel fundamental durante la germinación, pero no todas las semillas la necesitan. Algunas germinan con luz y otras necesitan oscuridad. Si las plantas jóvenes reciben una luz demasiado intensa, pueden debilitarse y ser más propensas a sufrir deformaciones durante el crecimiento.

¿Cómo puedes evitarlo? Averigua si tus semillas necesitan luz u oscuridad para germinar. Por ejemplo, la lechuga germina mejor con luz, mientras que los tomates y los pimientos germinan en la oscuridad. Una vez que hayan germinado, proporciónales una iluminación suave y uniforme. Las luces TLED con espectro de crecimiento son una excelente opción para la germinación. Coloca la luminaria de manera que las semillas en germinación reciban al menos 18 horas de luz al día.

7. Exceso de fertilizante

Las plantas jóvenes son muy sensibles al exceso de nutrientes. Si las fertilizas demasiado pronto o con una concentración elevada, las raíces pueden dañarse y las puntas de las hojas se quemarán y se secarán.

¿Cómo puedes evitarlo? Espera hasta la segunda semana después de la germinación antes de fertilizar las plantas por primera vez. Si utilizas fertilizantes minerales, empieza con una concentración muy baja (aproximadamente 1/4 de la dosis recomendada). Observa cómo reaccionan las plantas y aumenta las dosis poco a poco.

¿Quieres saber más sobre el cultivo interior y aprender técnicas de jardinería modernas? No lo dudes y visita nuestro blog de cultivo, donde encontrarás consejos, recomendaciones y guías para cultivadores principiantes y experimentados.

¿Germinación lenta? Posibles causas y qué hacer al respecto

Probablemente todos los cultivadores han vivido esta situación: siembras las semillas y esperas con impaciencia a que aparezcan las primeras hojas. Sin embargo, después de varios días, parece que las semillas no dan señales de vida. ¿Qué ha fallado? Puede haber varios motivos, así que vamos a examinarlos detenidamente. En el artículo de hoy veremos las causas de una germinación lenta y cómo prevenirla.

Antes de responder a la pregunta de qué puede causar una germinación lenta, veamos cuánto deberían tardar realmente las semillas en germinar. La velocidad de germinación depende de varios factores, como la temperatura, la humedad y la cantidad de luz, pero también de la especie. Mientras que algunas semillas pueden germinar al día siguiente de la siembra, otras pueden tardar varias semanas. Por eso, ten paciencia e infórmate sobre el tiempo de germinación habitual de cada especie.

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Temperatura baja o fluctuante

La temperatura influye enormemente en la germinación y la mayoría de las semillas germinan mejor con temperaturas de entre 22 y 26 °C. En la naturaleza, el aumento de las temperaturas indica a las semillas que es hora de despertar. Si hace demasiado frío, el proceso de germinación puede alargarse considerablemente o detenerse por completo. Las fluctuaciones de temperatura también son un problema, especialmente cuando se germinan semillas en el alféizar de una ventana.

Qué hacer:

  • Coloca la siembra en un lugar cálido con una temperatura estable, por ejemplo, en un alféizar calentado por un radiador o, mejor aún, en un propagador calefactado.
  • Utiliza una estera calefactora para mantener las semillas calientes y asegurar una temperatura estable.
  • Si siembras las semillas directamente en el suelo en el exterior, comprueba primero la temperatura con un termómetro de suelo.

Humedad inadecuada

Todo el mundo sabe que las semillas necesitan agua y que no germinarán en un sustrato seco. Sin embargo, muchos cultivadores cometen el error de germinarlas en un sustrato demasiado empapado, lo que aumenta el riesgo de pudrición, mildiu y caída de plántulas. Las semillas necesitan un sustrato uniformemente húmedo y, al mismo tiempo, aireado.

Qué hacer:

Calidad y antigüedad de las semillas

A veces, la germinación lenta no es culpa tuya, sino de las semillas. Las semillas viejas tienen una menor tasa de germinación, sobre todo si no se han almacenado correctamente, por ejemplo, expuestas a la luz, el calor o la humedad. En ese caso, las posibilidades de éxito son escasas, aunque no inexistentes.

Qué hacer:

  • Si todavía te quedan semillas, haz una prueba de germinación. Coge unas cuantas y déjalas germinar sobre algodón o papel de cocina.
  • Prueba a estimular las semillas con un estimulador de la germinación.
  • Compra semillas a vendedores de confianza y con buena reputación. En Higarden.cz encontrarás semillas de guindilla, hierbas aromáticas o Microgreens con un origen claro.

Profundidad de siembra inadecuada y sustrato pesado

A menudo, las semillas que no han germinado quedan atrapadas en una capa de sustrato demasiado profunda y no consiguen llegar a la superficie. El brote puede romperse o agotar sus reservas antes de alcanzar la luz. El motivo puede ser un sustrato inadecuado o una siembra demasiado profunda.

Qué hacer:

Condiciones de iluminación inadecuadas

La germinación de la mayoría de las plantas se produce en la oscuridad, pero, en cuanto aparecen las primeras hojas sobre la superficie, necesitan luz de inmediato. A menudo, lo mejor es germinar bajo una luz de cultivo. La iluminación debe alcanzar una intensidad de 50 a 150 µmol/m²/s con un fotoperiodo de 16 a 18 horas al día. La falta de luz hará que los brotes crezcan más despacio, pierdan color y se estiren.

Qué hacer:

  • Durante la germinación y el cultivo de plántulas, utiliza una luz de crecimiento. Para este fin, son ideales los paneles TLED con espectro de crecimiento.
  • Cuelga la luz de cultivo, de hasta 120 W de potencia, a una distancia de 10 a 40 centímetros de las puntas de las plantas.

Mildiu y caída de plántulas

Un ambiente cálido y húmedo es ideal no solo para la germinación, sino también, por desgracia, para el mildiu y los patógenos, que encuentran en los brotes una presa fácil. La infección puede provocar tanto una germinación lenta como la pudrición de los tallos, que acaba con las plantas.

Qué hacer:

La germinación lenta no es motivo para alarmarse. A menudo, bastan unos pequeños ajustes para obtener buenos resultados. Durante la germinación, controla la temperatura, la humedad y la luz, y utiliza un sustrato de calidad. Sin duda, el cuidado adecuado de las semillas dará sus frutos. Y si tienes dudas, echa un vistazo al blog de cultivo de Higarden, donde encontrarás muchos consejos útiles para principiantes, o ponte en contacto con nuestro equipo de vendedores expertos.

¿Cómo plantar semillas germinadas?

Dejar que las semillas germinen directamente en el medio de cultivo es, en la práctica y especialmente si has pagado un poco más por su calidad, algo más laborioso que recurrir al conocido «truco» de usar algodón o papel húmedos. Por eso, muchos cultivadores dejan que las semillas de las plantas germinen primero de forma «externa» y después plantan las semillas ya germinadas correctamente en el sustrato. Lee esta sencilla guía para saber cómo hacerlo.

seedling-695138_1920Fuente: Ecolife Permaculture

  • El clima es el primer factor que determina directamente el crecimiento saludable de las semillas recién germinadas. Deberían «crecer» con unos valores ideales de temperatura y humedad. Por eso, conviene medir estos valores con regularidad. La temperatura medida debería situarse entre 24 y 28 °C, y la humedad, entre el 70 y el 85 %. 
  • Otro factor que recomendamos tener en cuenta al plantar las semillas germinadas es su tamaño. Puedes aplicar la regla de oro y plantarlas a una profundidad equivalente a su tamaño. Por ejemplo, si una semilla mide 0,5 cm, presiónala con suavidad en el sustrato hasta una profundidad de 0,5 cm. 
  • ¡Planta siempre las semillas germinadas con el brote hacia abajo! Así, es más probable que la planta asome por la superficie; entonces, casi habrás terminado. 
  • Los cultivadores principiantes suelen cometer el error de regar las semillas germinadas en exceso. Sin embargo, si las riegas demasiado pronto o incluso las encharcas, será difícil reparar las consecuencias, como la muerte de las raíces o del tallo. Otro error frecuente e innecesario al empezar es regar las plantas justo al lado del tallo. Es mucho mejor hacerlo alrededor, dejando un poco de distancia.  
  • La iluminación de las semillas recién germinadas, que se encuentran en las primeras fases de desarrollo de la planta, es otro factor que debes vigilar. En esta parte de la fase vegetativa de la planta, hay que colocar las lámparas lo más alto posible por encima de las plantas y proporcionarles 18 horas de luz y 6 horas de oscuridad al día. 
  • Los cubos de cultivo más grandes de lana de roca ofrecen un entorno ideal para el desarrollo de las plántulas jóvenes. Una alternativa nueva es Agra-Wool - 100 %, un cubo de lana mineral natural con un pequeño orificio en el centro. 
  • Es muy recomendable ayudar a las plantas jóvenes en las primeras fases de desarrollo, tanto si cultivas fruta como verduras o hierbas, con un buen fertilizante básico para la fase vegetativa y un estimulador de raíces de calidad. 

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Esperamos que este artículo te ayude a cuidar las semillas recién germinadas y las plántulas. ¿Para qué aprender a base de errores si puedes obtener información que te permita evitarlos? También estaremos encantados de asesorarte para elegir productos que ayuden a tus plántulas. Estamos aquí para ti en la dirección de siempre: info@higarden.eu. 

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Cómo comprar semillas para el cultivo interior

¿Ya estás deseando plantar tres plantas en el armario después de Año Nuevo, pero no sabes cómo orientarte entre la enorme oferta de semillas del mercado? En este artículo te explicamos en detalle los términos más habituales que encontrarás al comprar y te damos algunos consejos sobre qué semillas son las mejores para el cultivo interior.

Con las semillas pasa algo parecido que con el vino. El nombre puede darnos algunas pistas, pero a menudo no nos dice si estamos comprando calidad ni si nos gustará. Sin embargo, detrás de un nombre atractivo puede esconderse una variedad que no sea adecuada para el cultivo interior o que resulte difícil de cultivar. Por eso, al comprar, piensa de forma práctica. Los criterios más importantes para elegir semillas para el cultivo interior son la estructura y el sexo de las plantas, el tiempo de maduración y el contenido de sustancias activas.

Sativa vs. índica

Entre los cultivadores es habitual clasificar en sativas e índicas. Aunque entre los expertos existen ciertas dudas sobre la validez de esta clasificación, los vendedores de semillas la utilizan para diferenciar las variedades de maduración prolongada (sativas) de las variedades que maduran más rápido y tienen un porte más compacto (índicas). Las sativas de floración más larga pueden tardar más de 12 semanas en madurar y alcanzar un tamaño enorme. Por eso, las sativas puras no son las mejores candidatas para el cultivo interior en un armario de cultivo, donde el espacio es limitado. Además, un tiempo de maduración prolongado también implica mayores costes por ciclo de cultivo. Por ello, la mayoría de los cultivadores opta por variedades índicas puras o por híbridos, es decir, cruces entre sativas e índicas.

  • Variedades sativas: Variedades de hoja estrecha con un periodo de floración largo, de aproximadamente 10 a 12 semanas, originarias de las regiones ecuatoriales.
  • Variedades índicas: Variedades de hoja ancha originarias de zonas montañosas, con un periodo de floración corto, de aproximadamente 8 a 10 semanas.
  • Variedades híbridas: Cruces entre sativas e índicas, obtenidos mediante selección para conseguir un tipo de planta determinado. El periodo de floración y la estructura de las plantas dependen de la combinación de genes de sus parentales.

Variedades fotoperiódicas vs. autoflorecientes

La mayoría de las plantas son de día corto y empiezan a florecer cuando la duración del día se reduce por debajo de cierto umbral. En el cultivo interior, esto significa que dividimos el ciclo de cultivo en dos fases: la vegetativa, con una duración del día de 16-18 horas, y la de floración, en la que el día se reduce a 12 horas. La excepción son las variedades autoflorecientes, cruzadas para que florezcan independientemente de la duración del día y la noche.

  • Variedades fotoperiódicas: Variedades de día corto cuya floración depende del fotoperiodo. En condiciones de cultivo interior, empiezan a florecer solo cuando se cambia al ciclo 12/12.
  • Variedades autoflorecientes: Variedades independientes del fotoperiodo, que empiezan a florecer con independencia de la duración del día y la noche, normalmente unos 21 días después de germinar.
  • Variedades fast o early: Se denomina early o fast a las variedades que empiezan a florecer rápidamente y tienen un periodo de floración corto. Sin embargo, no son variedades autoflorecientes .

Semillas feminizadas vs. regulares

Las plantas son dioicas y en una población encontramos tanto ejemplares macho como hembra. La mayoría de los cultivadores se centra únicamente en cultivar plantas hembra para obtener flores sin semillas, ya que son las que contienen la mayor cantidad de sustancias activas. Para ello, es necesario retirar a tiempo los ejemplares macho del jardín, lo que puede suponer un reto para los cultivadores sin experiencia. Por eso, hoy en día la mayoría de los cultivadores utiliza semillas feminizadas, de las que solo crecen plantas hembra . No obstante, las semillas regulares también tienen su lugar: se utilizan para obtener nuevas variedades y son importantes para conservar la especie.

  • Semillas regulares: Semillas procedentes de plantas polinizadas de forma natural, de las que, tras germinar, crecen plantas hembra y macho.
  • Semillas feminizadas: Semillas procedentes de plantas feminizadas , de las que solo crecen plantas hembra.

Contenido de sustancias activas y terpenos

El principal atractivo de es su contenido de sustancias activas, sobre todo cannabinoides, pero también terpenos y flavonoides. El cannabinoide más conocido de es el THC (tetrahidrocannabinol), responsable de muchos de los efectos de esta planta. Otro cannabinoide igualmente importante es el CBD (cannabidiol), que, a diferencia del THC, no tiene efectos psicoactivos. Según su contenido de THC y CBD, clasificamos en tres quimiotipos; el cultivo de con un contenido de THC superior al 1 % está sujeto a normas legales específicas. Lo mismo se aplica al cultivo a gran escala de con un contenido de THC inferior al 1 %.

También podría interesarte: Cómo cultivar de forma legal

  • Tipo 1: Variedades de con un alto contenido de THC y una baja proporción de CBD. Las variedades modernas de pueden contener hasta un 30 % de THC y solo trazas de CBD.
  • Tipo 2: Variedades de con una proporción equilibrada de THC y CBD.
  • Tipo 3: Variedades de con un contenido mínimo de THC y una elevada proporción de CBD. Las variedades registradas de tipo 3 con un contenido de THC inferior al 0,3 % también se denominan a veces técnicas.

Para descubrir más consejos y guías útiles, tanto si estás empezando como si tienes experiencia en el cultivo, sigue nuestro blog de cultivo de Higarden.

Guindillas: cómo germinarlas y desarrollar las plántulas

En el mundo encontramos cientos de variedades de guindillas que se diferencian por su picor, forma, color y tamaño. Sin embargo, todas tienen algo en común: son plantas exigentes en cuanto al calor y con un ciclo de cultivo relativamente largo. Por eso, si queremos cultivarlas al aire libre en nuestras condiciones, es importante empezar a tiempo e iniciar su desarrollo en interior. ¡Te contamos cómo hacerlo!

A muchos nos gustan las guindillas por su picor. Este se mide con la llamada escala Scoville, que debe su nombre al químico estadounidense Wilbur L. Scoville. Mientras que el Jalapeño, de picor suave, alcanza entre 2.500 y 8.000 SHU, la variedad «Pepper X», que recientemente batió el récord, llega a la asombrosa cifra de 3.180.000 SHU, suficiente para que suchili-pepper-1783761_1920 consumo provoque un choque anafiláctico en algunas personas. La sensación picante se debe a una sustancia química llamada capsaicina, que estimula las terminaciones nerviosas de la boca y que, según algunas personas, puede tener efectos medicinales. El contenido de capsaicina depende principalmente del cultivar (la variedad obtenida mediante selección), pero también de la edad de la planta y de las condiciones de cultivo.

Cómo elegir la variedad de guindilla adecuada para el cultivo

Las guindillas se pueden cultivar de muchas maneras: al aire libre en una maceta o en un bancal, en un invernadero, en interior con iluminación artificial o mediante hidroponía. Precisamente, la técnica de cultivo elegida es lo que más influye en la elección de la variedad de guindilla adecuada para tu jardín. Las distintas variedades de guindilla se diferencian no solo por el sabor, el aspecto y el picor, sino también por la duración del ciclo de cultivo. Algunas variedades (a menudo las más picantes) tardan tanto en florecer y madurar que no llegarían a madurar al aire libre en nuestro clima. Por eso, es mejor cultivar en interior con iluminación artificial las variedades con un periodo de floración largo. A continuación te presentamos varias variedades populares de guindilla, teniendo en cuenta el tiempo de floración y el método de cultivo más adecuado.

  • Jalapeño es una variedad de guindilla originaria de México. Aunque su picor no te dejará sin aliento, es fácil de cultivar y resulta ideal en la cocina como ingrediente para salsas, ensaladas y nachos. También se puede encurtir en un adobo agridulce o ahumar (chipotle). Las plantas alcanzan 1 metro de altura y crecen muy bien a pleno sol y en invernadero. El Jalapeño tiene un periodo de floración y maduración relativamente corto (80-125 días) y es adecuado para el cultivo al aire libre.

 

  • Bhut Jolokia, también conocida como Ghost Pepper o Naga Jolokia, es una de las guindillas más picantes del mundo. Su picor puede persistir durante horas después de consumirla y viene acompañado de un marcado sabor a albaricoque y manzana. Al madurar, las guindillas cambian de verde brillante a rojo oscuro, aunque algunas variedades pueden dar frutos blancos, naranjas o de color chocolate. La Bhut Jolokia es algo más exigente de cultivar y durante la germinación necesita una temperatura constante de unos 24-28 °C. Las plantas alcanzan 1,2 metros de altura y tardan más en madurar. Esta variedad es adecuada para el cultivo al aire libre, en invernadero y en interior.

 

  • Trinidad Moruga Scorpion es una variedad de guindilla extremadamente picante originaria de Trinidad. Existen dos cultivares: uno da frutos de color rojo brillante y el otro, amarillos. Ambas variedades tienen una forma característica, con una punta que recuerda al aguijón de un escorpión, y una piel muy fina bajo la que se esconde una enorme cantidad de capsaicina, que puede alcanzar los 2 millones de SHU. Este cultivar de guindilla es más adecuado para cultivadores experimentados. La germinación de las semillas puede ser complicada y probablemente necesitarás una alfombrilla calefactora. También necesitarás paciencia durante la maduración, que puede durar más de 160 días. La Trinidad Scorpion es adecuada únicamente para el cultivo en interior con iluminación artificial.

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Cómo germinar guindillas

El momento adecuado para germinar las semillas de guindilla destinadas al cultivo al aire libre es de enero a marzo. Cuanto antes empieces, mejor. Así, tus plantas tendrán ventaja antes de que el sol empiece a brillar con fuerza en el exterior. Antes de ponerte manos a la obra, asegúrate de tener preparado todo el equipo necesario.Propagador

Germina siempre las guindillas en interior, ya que necesitan mucho calor. Puedes colocar las semillas en germinación en el alféizar de una ventana soleada o utilizar una alfombrilla calefactora para proporcionarles una temperatura constante. Esto es especialmente importante con las variedades exóticas más exigentes.

  • Llena hasta el borde una bandeja o un recipiente de germinación con sustrato para siembra.
  • Humedece el sustrato con un pulverizador.
  • Esparce unas cuantas semillas sobre la superficie del sustrato y cúbrelas con una capa de sustrato o vermiculita. Si utilizas Jiffy o cubos de siembra, coloca las semillas en el orificio preparado.
  • Coloca el recipiente de germinación dentro de un invernadero de plástico (propagador) y déjalo en un lugar cálido con suficiente luz.
  • Mantén una temperatura constante: 24-32 °C para las variedades chinense y 10-24 °C para las variedades annum.
  • Las semillas deberían germinar en 3-10 días, según la variedad y la antigüedad de las semillas.
  • Mantén el sustrato húmedo durante todo el proceso, pero evita que se empape.

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Cómo plantar y desarrollar las plántulas de guindilla

Puedes trasplantar las semillas germinadas cuando hayan crecido un poco y les hayan salido las dos primeras hojas pequeñas. Para desarrollar las plántulas, es mejor plantar primero las semillas germinadas en una maceta pequeña y, cuando las plántulas hayan crecido, trasplantarlas al bancal o a un recipiente de cultivo más grande. Así ayudarás a que desarrollen un sistema radicular abundante.

Riega las plantas con regularidad durante su desarrollo inicial, pero procura no empapar el sustrato ni dejar las raíces encharcadas. A partir de la segunda semana, puedes empezar a fertilizar las plantas con un fertilizante de crecimiento suave o con un fertilizante específico para guindillas.

Desarrolla las plántulas en el alféizar de una ventana soleada o bajo iluminación artificial en un armario de cultivo. Elijas el método que elijas, asegúrate de que las plantas reciban al menos 12 horas de luz. La falta de luz o una intensidad demasiado baja ralentizarán su desarrollo. En condiciones adecuadas, al cabo de un mes las plántulas deberían haber crecido lo suficiente como para trasplantarlas a una maceta más grande y llevarlas al exterior o colocarlas bajo una luz de cultivo más potente.

¿Te atrae la idea de tener tu propio jardín lleno de guindillas y quieres saber más sobre su cultivo? Lee nuestro artículo sobre cómo cultivar guindillas.

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