Criterios más importantes para elegir la iluminación de cultivo
Las luminarias de cultivo son el elemento central de cualquier armario de cultivo o espacio de cultivo interior, por lo que merece la pena dedicar tiempo y atención a elegirlas. No se trata únicamente del consumo eléctrico: son más importantes aspectos como el espectro de luz, la eficiencia y la cobertura uniforme de la superficie de cultivo. La moderna tecnología LED ofrece una mayor eficiencia que las antiguas lámparas HPS y permite adaptar las condiciones de iluminación. En este artículo descubrirás cómo elegir, entre la amplia oferta disponible, la iluminación LED de cultivo que mejor se adapte a tus necesidades.
El consumo no lo es todo
En el pasado, los cultivadores se fijaban sobre todo en la potencia absorbida, expresada en vatios (W), a la hora de elegir la iluminación. Este dato permite calcular fácilmente el consumo y, al mismo tiempo, hacerse una idea aproximada de cuánta energía luminosa tendrán las plantas disponible para la fotosíntesis. Al contrario de lo que se suele creer, la potencia absorbida de una luminaria no es la mejor medida para valorar cuánta luz llega a las plantas desde la iluminación de cultivo. La medida real de su rendimiento es la cantidad de energía luminosa que proporciona a las plantas a cambio de la electricidad consumida.
PAR (photosynthetically active radiation) es la sigla de radiación fotosintéticamente activa, es decir, la luz con longitudes de onda que las plantas utilizan durante la fotosíntesis. El espectro de luz fotosintéticamente activa se corresponde, aproximadamente, con el que percibe el ojo humano (400-700 nanómetros). Las luminarias de cultivo más eficientes son las que convierten con mayor eficacia la energía eléctrica suministrada, expresada en vatios (W), en el mayor número de fotones del espectro PAR, medido en micromoles (µmol). Mientras que las luminarias de cultivo HPS más eficientes emiten aproximadamente entre 1,4 y 1,8 µmol/W, las mejores lámparas LED alcanzan casi el doble de eficiencia, hasta 2,8 µmol/W. Para producir la misma cantidad de fotones en el espectro PAR, los diodos LED más modernos necesitan casi la mitad de electricidad que las lámparas HPS.

Cada longitud de onda del espectro PAR (color de la luz) tiene un efecto distinto en las plantas. La luz de las partes roja y azul del espectro es la que más influye en su crecimiento. La luz azul estimula el crecimiento rápido y la formación de hojas y tallos nuevos, algo importante durante la fase de crecimiento vegetativo. La luz roja favorece la floración y la maduración, y hace que las plantas crezcan más en altura. Sin embargo, las plantas aprovechan todos los colores del espectro de luz, incluso los que están fuera del PAR. Por ejemplo, reaccionan a la exposición a la luz infrarroja y ultravioleta aumentando la producción de resina y metabolitos secundarios. En general, la mayoría de las luminarias LED emiten luz dentro del espectro PAR, aunque también encontrarás modelos específicos con longitudes de onda UV e infrarrojas.
Ten en cuenta la calidad de los diodos LED
A los fabricantes de iluminación LED de cultivo les gusta hablar de la calidad de los diodos LED que incorporan en sus luminarias. Los diodos LED son pequeños chips semiconductores que convierten la energía eléctrica en luz y, al mismo tiempo, determinan su longitud de onda. Las luces LED de calidad utilizan diodos con una potencia de al menos 3 W. Cuanto menor sea la potencia del diodo, menor será la intensidad de la luz emitida. La unidad estándar para medir la eficiencia luminosa es el micromol por julio (µmol/J).
PPF (photosynthetic photon flux) es la sigla de flujo de fotones fotosintéticos, es decir, la cantidad de fotones fotosintéticamente activos que emite la fuente de luz por cada julio de energía eléctrica consumida. Algunos fabricantes también expresan el PPF en micromoles por segundo (µmol/s). El PPF de las lámparas LED de cultivo económicas oscila entre 0,8 y 1,5 µmol/J, mientras que las luces de calidad alcanzan hasta el doble de eficiencia.
Además del PPF, la eficiencia de la luz de cultivo también puede expresarse mediante la densidad de flujo de fotones (PPFD). Esta medida indica la cantidad de fotones fotosintéticamente activos que inciden sobre una superficie determinada por segundo (µmol/m²/s). Cuanto más desarrolladas están las plantas, más luz pueden tolerar y aprovechar eficazmente en la fotosíntesis.
- PPFD para plántulas: de 200 a 400 µmol/m²/s
- PPFD para plantas en fase de crecimiento vegetativo: de 400 a 600 µmol/m²/s
- PPFD para la fase de floración: de 600 a 1.000 µmol/m²/s
- Si utilizas CO₂: hasta 1.000 µmol/m²/s durante el periodo de crecimiento y hasta 1.500 µmol/m²/s durante el periodo de floración.
Otros aspectos que debes tener en cuenta al elegir la iluminación LED de cultivo
Además de las especificaciones técnicas, hay otros factores que debes considerar para elegir la iluminación adecuada para tu espacio de cultivo. Lo ideal es que la intensidad de la iluminación sea uniforme en toda la superficie de cultivo disponible. Por ejemplo, la Maxibright Daylight PRO Full Spectrum LED, con una potencia absorbida de 300 W, cubre una superficie de cultivo de 1 × 1 metro. La luz de cultivo SANlight EVO 3-60, con una potencia absorbida de 200 W, cubre solo una superficie de 0,6 × 0,6 metros. Para los armarios de cultivo medianos, es mejor utilizar dos unidades de este modelo a la vez.
Otro aspecto es el ángulo con el que la luz de los diodos LED incide en las plantas. Cuanto más amplio sea el ángulo, mayor será la superficie que iluminen los diodos LED, pero también se reducirán la intensidad y la penetración de la luz. El estándar para la mayoría de las luces de cultivo son los diodos LED con un ángulo de emisión de 120°. Las funciones adicionales, como la regulación de intensidad, el control externo o la posibilidad de ajustar el espectro, no son imprescindibles, pero pueden facilitarte el trabajo.
Nuestro último consejo es que siempre tengas en cuenta la relación entre el precio y la calidad antes de comprar luminarias de cultivo. Aunque el equipo más barato pueda parecer un gran ahorro, a menudo tiene una vida útil más corta y utiliza tecnología obsoleta, por lo que no resulta rentable a largo plazo.
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