Floración y cosecha
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Ha llegado el otoño y, con él, el momento de la cosecha y de procesar lo recogido. Con nuestros expertos hemos preparado una selección de accesorios, herramientas y métodos que pueden resultarte útiles en esta época. Antes de que las plantas nos indiquen que están maduras, conviene tener preparados todos los utensilios necesarios para procesarlas y los recipientes para almacenarlas. Siempre se puede improvisar, pero ¿por qué restar importancia a la fase más importante de todo el ciclo de cultivo y arriesgarse a perder una cosecha valiosa?

Cosecha Puedes dividir directamente las plantas más grandes en partes pequeñas, aunque también puedes cortar la planta entera. Los tallos más robustos se cortan sin problema con unas tijeras para ramas. Para dividir la planta, es recomendable ponerse un mono de protección o, al menos, unos guantes. Así evitarás la contaminación y te ahorrarás mucho trabajo al limpiarte la piel. Para limpiarte las manos y también los utensilios, es excelente el jabón ProKling para eliminar la resina. 
Procesamiento de las plantas

Las flores ya están sin hojas y separadas de los tallos. Ahora colócalas en la red procurando que no se toquen entre sí. Las redes de secado son una solución práctica y fácil de guardar para secar rápidamente no solo hierbas, sino también fruta y setas. Ocupan poco espacio y, gracias a la buena circulación del aire, no hay riesgo de que aparezca moho. Tenemos redes de distintos diámetros y tamaños. Todas se pueden colgar fácilmente en cualquier espacio o en un armario de cultivo y, gracias a sus distintos niveles, permiten un secado estable. Algunas redes, además, incluyen prácticos cierres de clip que permiten poner o quitar los niveles fácilmente según sea necesario.

Cuando tus hierbas hayan empezado a crujir, habrá llegado el momento de cuidarlas durante la maduración. Los recipientes de almacenamiento deben estar limpios. Para guardar las hierbas, recomendamos tarros herméticos, que crean vacío en su interior mediante presión negativa. Así, las hierbas no pierden humedad y el olor no se escapa. Los tarros de vacío TightVac están fabricados con plástico alimentario inocuo y también son un complemento práctico para la cocina, donde puedes almacenar alimentos como café, especias o té a granel.
Mantenimiento de la humedad
Favorecer la maduración nunca había sido tan fácil. Di adiós a las cosechas demasiado secas o al moho. Las bolsitas para el mantenimiento de la humedad funcionan así: si el ambiente está demasiado seco, lo humedecen hasta alcanzar el nivel deseado y, si está demasiado húmedo, absorben el agua para lograr la humedad adecuada.
Consigue una humedad perfectamente equilibrada y conserva el aroma y el sabor de tu cosecha con las bolsitas Integra Boost, que son seguras, no contienen sal y son 100 % no tóxicas. ¡Tus hierbas no merecen menos!
Encontrarás todos los productos necesarios para una cosecha completa AQUÍ.

Si tienes alguna pregunta o necesitas ayuda para elegir, nuestros expertos están a tu disposición en la dirección de correo electrónico info@higarden.eu.
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Nuestras plantas disfrutan de los últimos rayos del verano y el aire se llena del aroma de la cosecha que está madurando. Se acerca la cosecha y, por fin, todo el esfuerzo invertido empieza a dar sus frutos. Para sacar el máximo partido a la cosecha, necesitarás las herramientas adecuadas. Te traemos productos de eficacia probada y consejos para que coseches como un profesional.
Tijeras
Unas tijeras de jardinería de calidad con la punta fina deberían formar parte del equipo básico de cualquier cultivador. Te serán útiles no solo durante la cosecha, sino también para podar y dar forma a las plantas o para clonarlas. En este caso, conviene destacar que las tijeras para papel o manicura no son un sustituto adecuado, a menos que quieras acabar con el síndrome del túnel carpiano. Para los trabajos más duros (tallos gruesos, hojas grandes), son adecuadas las tijeras de jardinería grandes con muelle, que puedes elegir con hojas rectas o curvas. Para el acabado fino y el trimming, lo mejor son las tijeras de poda fina o las Mini Clippers.
Protección personal
La resina de algunas plantas puede provocar una leve reacción alérgica al entrar en contacto directo con la piel, parecida a una quemadura de ortiga. Durante la cosecha y al manipular las plantas, protege tus manos con guantes desechables de nitrilo o vinilo. También es recomendable llevar ropa larga que cubra los antebrazos y, si la temporada ha ido bien y te espera una auténtica jungla por delante, quizá te resulte útil un traje de protección. Y, por último, un consejo secreto. La resina puede quedarse pegada a cualquier superficie y la forma más fácil de eliminarla de las herramientas, las manos o la ropa es usar alcohol etílico puro.
Cosecha y trimming
La mayoría de los cultivadores no aprovecha la planta entera y, durante la cosecha, tiene que separar las partes útiles (flores) de las que aprovechará de otra manera o desechará (tallos, hojas). El objetivo del trimming (limpieza) es retirar del producto final todas las hojas sobrantes, lo que mejora su calidad y ayuda a evitar la aparición de moho durante el secado. Puedes limpiar las flores antes de secarlas (trimming en húmedo) o después (trimming en seco). En ambos casos, te esperan varias horas o decenas de horas de trabajo con las tijeras y, si quieres cuidar tu espalda, te conviene invertir en una bandeja para trimming, que además recoge la valiosa resina que cae de las flores durante la cosecha. Para los cultivadores a gran escala y los más perezosos, existen trimmers mecánicos y bolsas de trimming, que harán por ti una buena parte del trabajo.
Secado
Si se secan correctamente, las hierbas conservan su potencia, aroma y propiedades medicinales incluso durante un almacenamiento prolongado, sin riesgo de que aparezca moho o se deterioren. El mejor lugar para secar hierbas o setas es una habitación oscura y bien ventilada, con una temperatura de unos 20 °C y una humedad ambiental aproximada del 40-50 %. Ten cuidado con el polvo y otras impurezas, que podrían deteriorar el producto final. Las mallas de secado son muy prácticas y garantizan que el material se seque de manera uniforme. Si procesas la cosecha en casa y te molesta el olor desagradable que puede incomodar a quienes te rodean, seca la cosecha en un armario de cultivo con ventilación mediante un ventilador y un filtro de carbón para olores.
Almacenamiento
En condiciones adecuadas, las flores tardarán entre dos semanas y un mes en secarse lo suficiente y estar listas para guardarlas. Si quieres que tus hierbas conserven su aroma, te recomendamos guardarlas en un lugar fresco y oscuro, dentro de tarros con tapa hermética, que deberás abrir regularmente (al menos una vez a la semana) durante unos minutos para dejar salir el exceso de humedad. Así evitarás que aparezca moho y que el material seco se degrade. Para conservar su calidad, es importante que el material vegetal no se seque por completo. Para mantener el nivel de humedad adecuado, utiliza sobres de Integra Boost o Boveda.
Y algo más: cómo extraer la resina
Algunos cultivadores buscan constantemente nuevas formas de intensificar el placer que les proporciona el aroma de las hierbas. Para quienes quieren disfrutar de un perfil terpénico puro, existe la extracción de resina, que permite obtener concentrados de calidad como el rosin, entre otros. Hay distintos métodos de extracción, como el tamizado mecánico o el uso de disolventes (DME y otros), pero la separación con agua garantiza un producto de máxima pureza. El proceso consiste en sumergir el material seco rico en resina en agua fría, donde las glándulas resinosas, llamadas tricomas, se separan del material vegetal. Después, se recogen en una serie de mallas con orificios microscópicos. Para empezar, solo necesitas bolsas para extracción con agua Urban Bubble Bags y unos cuantos cubos. Si quieres ahorrar trabajo al mezclar y aprovechar al máximo el material seco, te recomendamos equiparte con una lavadora para separar el polen.
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El lavado, o flushing, se realiza al final de cada ciclo de cultivo para cosechar plantas de gran calidad, libres de restos de fertilizantes y otras sustancias no deseadas.

Existen numerosos métodos para lavar las plantas, por eso en este artículo nos centraremos en los aspectos básicos que debería conocer cualquier cultivador al que le importe la calidad final de su cosecha.
- La presencia de sales u otras sustancias residuales en el sustrato puede afectar negativamente al desarrollo y al sabor de las plantas y los cultivos.
- Además de la mencionada «limpieza» de las plantas o los cultivos, especialmente importante para su consumo y procesamiento posterior, el lavado tiene otro propósito fundamental: estimular a las plantas para que aprovechen al máximo los fertilizantes.
- Si durante la última semana del ciclo de cultivo dejamos de aportar todos los nutrientes y lavamos las plantas solo con agua, preferiblemente de ósmosis inversa (consulta más abajo el enlace a un artículo específico), la planta procesa los nutrientes y las sales que todavía no ha asimilado. En pocas palabras, la planta empieza a «recurrir a sus reservas». Este proceso también puede compararse con el cuerpo humano, que almacena en el tejido adiposo la energía que no consigue procesar. Cuando reducimos la ingesta de alimentos, el cuerpo utiliza las reservas de energía del tejido adiposo.
- Para el lavado, utiliza agua tibia a una temperatura aproximada de 24 °C. Como ya hemos mencionado, lo mejor es aprovechar las posibilidades que ofrecen a los cultivadores las unidades de ósmosis inversa.
- El agua destinada al flushing debe tener un pH ajustado dentro del intervalo de 5,8 a 6. Estos dos valores límite delimitan el intervalo de pH en el que se disuelven todos los nutrientes necesarios. Si el pH es más alto o más bajo, los nutrientes precipitan y salen de la solución.
- La regla básica del lavado es sencilla: cuanto más lavamos las plantas, más nutrientes se arrastran fuera de su sistema radicular.
- La concentración de nutrientes en la solución va disminuyendo durante el lavado, y este proceso se puede detener en cualquier momento. Por ejemplo, se puede dejar solo una «pizca» de nitrógeno, que ya no basta para el crecimiento vegetativo, pero es ideal y, al mismo tiempo, necesario para el desarrollo posterior de una planta en floración. Comprueba regularmente la concentración de nutrientes en la solución mediante la medición del suelo y del agua.
- El momento elegido es muy importante para el flushing. Es fundamental calcular la reducción de nutrientes en función de la fase de maduración de las flores. Si reduces el aporte de nutrientes a la planta demasiado pronto, afectará negativamente al rendimiento final.
Qué necesitas para el lavado:
- Medidor de pH para medir la acidez o alcalinidad de la solución.
- EC metro para medir la conductividad eléctrica de la solución.
- Medidor TDS para medir la eficacia de la ósmosis inversa (RO).
Este conocido fabricante de fertilizantes y sustratos ha creado un complemento especial para el lavado que, por muy poco dinero, aumenta considerablemente el valor y mejora el sabor de la cosecha. Permite eliminar con mayor facilidad las sales no deseadas de las plantas y sus frutos, sin afectar a las bacterias beneficiosas ni al mildiu. ¡Te lo recomendamos!

3 métodos básicos de lavado:
- Flushing pasivo: La propia naturaleza elimina los nutrientes del suelo y ayuda a la planta a madurar.
- Flushing activo: El cultivador ayuda a la planta a madurar eliminando los nutrientes del suelo, principalmente el nitrógeno.
- Flushing con agentes de lavado: Estos agentes contienen distintos macronutrientes y micronutrientes, hormonas, enzimas, azúcares, etc. Las plantas reaccionan rápidamente al cambio repentino en la composición del riego, de la forma que le interesa al cultivador: concentran de pronto toda su energía en la maduración de las flores, en lugar de producir nuevas flores.

Tanto si quieres dejar madurar las plantas en macetas en interior como en exterior, puedes utilizar para el lavado, aproximadamente una semana antes de la cosecha prevista, el preparado de lavado Final Flush de la marca Grotek, que se fabrica en varias versiones para que puedas influir, según tus preferencias, en el sabor y el aroma finales de los frutos cosechados.
Si tienes alguna pregunta sobre el lavado, no dudes en ponerte en contacto con nosotros en nuestra dirección habitual: info@higarden.eu.
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¿Qué más puedes leer?
- Ósmosis inversa (RO)
- ¿Qué pH elegir para la solución nutritiva?
- Conductividad eléctrica de la solución (EC)
Con la llegada de los días más frescos y las tardes más cortas, llega el momento de recoger los frutos de todo un año de trabajo. Cualquier cultivador sabe que es ahora cuando se verá si sus cuidados han dado como resultado no solo unas flores bonitas, sino también un aroma intenso. Sin embargo, el aroma de la cosecha no surge por sí solo: el momento adecuado, un secado cuidadoso y un curado paciente son la clave de un sabor inconfundible.
Antes de ponerte a cosechar, vamos a aclarar primero qué influye en el sabor y el aroma de tu cosecha. En primer lugar, está la genética de la planta. Cada cultivar (variedad seleccionada) tiene un perfil genético específico. Este influye no solo en el aspecto y las características de crecimiento de la planta, sino también en el contenido de metabolitos secundarios, como diversos compuestos activos, flavonoides y, sobre todo, terpenos. Los terpenos son compuestos aromáticos responsables del olor y el aroma de las plantas, y forman parte de sus aceites esenciales. La elevada cantidad de terpenos es precisamente lo que convertirá tu cosecha en un producto aromático. La elección de la variedad queda en tus manos, pero la calidad del material seco también depende de cómo cuides las plantas durante todo el ciclo de cultivo y de cómo las coseches, seques y almacenes.
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Fertilización antes de la cosecha
Si plantaste a tiempo en primavera, en la segunda mitad de agosto deberías observar los primeros signos de maduración en las plantas. Las flores aumentarán de tamaño y los pistilos, que hasta entonces eran blancos, empezarán a volverse marrones poco a poco. La velocidad de maduración depende del tiempo y también de la nutrición durante las dos o tres últimas semanas antes de la cosecha. Muchos cultivadores ajustan la nutrición de las plantas durante este periodo para favorecer su maduración.
En general, hay dos formas de fertilizar durante el periodo previo a la cosecha. Puedes regar las plantas con agua sola (con el pH ajustado, si es necesario) o utilizar alguno de los productos para la maduración. Estos se pueden dividir en dos categorías, según si arrastran los nutrientes del sustrato o, por el contrario, los «bloquean» e impiden que las plantas los absorban. Elijas el método que elijas, reducir el aporte de nutrientes hará que las plantas concentren toda su energía en la maduración, en lugar de producir flores nuevas.
Tu objetivo es acompasar la reducción de nutrientes en el sustrato con el ciclo vital natural de la planta. Si la privas de nutrientes demasiado pronto o de forma brusca, la maduración se ralentizará. En cultivos con sustratos ricos en nutrientes orgánicos (por ejemplo, en bancales), normalmente basta con regar las plantas solo con agua durante las dos o tres semanas anteriores a la cosecha. El suelo fértil contiene suficientes microorganismos para descomponer la materia orgánica y convertirla en nutrientes para las plantas. Si cultivas en suelos arenosos o sustratos inertes, que no retienen muchos nutrientes, es más conveniente fertilizar las plantas hasta la última semana antes de la cosecha.
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Cómo elegir el momento de la cosecha
Para que tu cosecha tenga el mayor aroma posible, debes cosechar las plantas cuando las flores contengan la máxima cantidad de terpenos. La madurez de las flores se reconoce mejor por el color de los tricomas, que parecen una pelusa brillante sobre la superficie de la planta. En realidad, son glándulas diminutas que cubren toda la planta, especialmente las flores. Los tricomas de las flores (en concreto, los tricomas glandulares con cabeza y tallo) contienen la mayor cantidad de metabolitos secundarios, incluidos los terpenos.
Para observar los tricomas, hazte con un microscopio de mano o una cámara con capacidad macro y un aumento de al menos treinta veces. Elige una zona representativa de la flor cubierta de resina y observa el color de las cabezas de los tricomas. Los tricomas glandulares de las flores parecen pequeñas setas con un tallo largo y una cabeza redonda. Al principio de su desarrollo, esta es transparente y se vuelve turbia a medida que se acerca la cosecha. Si las cabezas de la mayoría de los tricomas tienen un aspecto lechoso y turbio, significa que la planta está madura. Los tricomas sobremaduros adquieren un color ámbar, contienen menos metabolitos secundarios y presentan un perfil de terpenos menos intenso.
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Cosecha y secado
Elegir el momento de la cosecha no es el final de tu búsqueda de flores aromáticas. Ahora tienes que cosechar y secar bien las plantas. Ten en cuenta que cada cultivar puede madurar de manera diferente. Algunas plantas maduran de forma uniforme; otras, de arriba abajo. También es cierto que las flores expuestas a la luz durante todo el día maduran más rápido que las que crecen a la sombra. Por eso, especialmente en el caso de las plantas grandes de exterior, puede ser mejor cosecharlas poco a poco. Empieza por las flores maduras y, si el tiempo lo permite, deja que las que aún no han madurado lo hagan durante unos días más.
La forma de cosechar también influye en la siguiente fase del proceso: el secado. Cuanto mayores sean las partes de la planta que coseches, más tardarán en secarse. La duración del secado es muy importante. Si las flores se secan demasiado rápido, el material seco perderá la mayor parte de sus terpenos y tendrá un sabor amargo. En cambio, un secado demasiado lento aumenta el riesgo de que el moho estropee tu cosecha. Puedes cosechar las plantas enteras, dividirlas en secciones o recoger solo las flores y secarlas en mallas.
En condiciones ideales, el secado debería durar unas dos semanas. Normalmente se recomienda secar las plantas medicinales en una habitación bien ventilada o en un armario de cultivo, sin luz y a una temperatura de entre 16 y 20 °C. También es importante mantener una humedad adecuada, entre el 50 y el 60 %. Para ello, los deshumidificadores son muy útiles, pero ten cuidado de que el aire caliente no sople directamente sobre las flores que se están secando. Sabrás que están bien secas cuando se desprendan fácilmente del tallo principal, pero sigan siendo ligeramente flexibles al tacto y no se desmenucen entre los dedos.
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Curado y almacenamiento
El último paso para conseguir una cosecha con un aroma perfecto es el curado, es decir, la maduración del material seco en condiciones controladas. Al igual que ocurre con el tabaco, durante el curado se equilibra la humedad residual del material vegetal y se realza el perfil de terpenos de la planta.
Para curar y almacenar el material seco, lo mejor son los tarros de cristal o de metal, aunque también puedes utilizar bolsas o recipientes de plástico con cierre. Introduce las flores limpias en los recipientes o las bolsas y deja algo de espacio para el aire. Normalmente se recomienda llenar el recipiente hasta tres cuartas partes. Coloca el material seco mientras madura en un lugar oscuro, con una temperatura estable de entre 15 y 18 °C.
Durante la primera semana, abre los recipientes todos los días y deja que el material seco se ventile. Antes de cerrarlos, remueve suavemente las flores para que el aire fresco llegue a todas. Durante la segunda semana de maduración, basta con abrir los recipientes dos o tres veces por semana. En las semanas y meses siguientes, ábrelos y ventílalos al menos una vez a la semana. Si quieres que tu cosecha conserve su frescura, te recomendamos introducir en los recipientes sobres para controlar la humedad.
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