Cultiva tres plantas en interior – Parte 7: Pico de floración
En el séptimo capítulo de nuestra serie sobre cultivo interior, nos centraremos en la segunda parte de la fase de floración. Te explicaremos cómo controlar el clima y por qué es importante vigilar el VPD dentro del espacio de cultivo. Por último, hablaremos del deshojado y del entrenamiento de las plantas durante la floración.
En el capítulo anterior explicamos cómo influye el fotoperiodo en la floración y cuándo cambiar a la fase de floración en el cultivo interior. También repasamos juntos las tres primeras semanas de floración y aprendimos a ajustar la nutrición de las plantas en floración. Si has seguido nuestra guía, ahora tus plantas deberían tener cogollos florales prominentes, que aumentan de tamaño cada día. La mayoría de las variedades que se cultivan habitualmente florecen durante 8-10 semanas y dejan de crecer en altura entre la segunda y la tercera semana de floración. Una excepción son las variedades sativas de floración larga, que pueden seguir creciendo varias semanas más.
Control del clima durante la fase de floración e importancia del VPD
El periodo de cuatro a seis semanas de floración máxima es absolutamente decisivo para el desarrollo de las plantas. Si durante este tiempo el crecimiento se ralentiza considerablemente por algún motivo, esto afectará de forma significativa tanto a la cantidad como a la calidad de la cosecha. Las plantas deben disponer siempre no solo de suficiente nutrición, agua y luz, sino también de un clima perfecto que no limite su metabolismo.
Durante la segunda parte de la fase de floración, la temperatura del espacio de cultivo debería mantenerse entre 24-28 °C durante el día y entre 20-23 °C por la noche. Mantén la humedad del aire entre el 40-55 %. Si el espacio de cultivo está demasiado frío y húmedo, las plantas absorberán menos agua y nutrientes y crecerán más despacio. El aire demasiado caliente y seco hace que las plantas cierren los estomas (los poros de las hojas) para retener tanta agua como sea posible, lo que ralentiza su metabolismo.
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La relación entre la temperatura y la humedad se describe mejor mediante el VPD (déficit de presión de vapor). El VPD expresa cuánto vapor de agua puede contener el aire a una temperatura determinada. Cuanto más alto es el VPD, más seco está el aire y más rápido evaporan agua las plantas a través de los estomas abiertos; así, circulan más agua y nutrientes desde las raíces hasta las hojas. Sin embargo, si el VPD es demasiado alto, la planta empieza a cerrar los estomas para no perder demasiada agua, lo que reduce la absorción de CO₂ y nutrientes y ralentiza el crecimiento. Por el contrario, con un VPD demasiado bajo (humedad excesiva), la transpiración del agua de las hojas es tan lenta que se ralentiza la fotosíntesis y la formación de nueva biomasa.
Cómo fertilizar las plantas en plena floración
En el capítulo anterior describimos cómo cambian las necesidades de nutrientes de las plantas en floración. Durante la segunda parte de la fase de floración, las plantas siguen necesitando menos nitrógeno y aumenta su consumo de fósforo y potasio. Desde el comienzo de la floración, deberías utilizar fertilizantes florales. También puedes utilizar potenciadores PK y estimuladores de floración.
Ahora las plantas deberían poder absorber grandes cantidades de nutrientes. Si cultivas con fertilizantes minerales, puedes aumentar la EC hasta 1,6-1,8 en tierra, 1,8-2,0 en sustratos de coco y 2,0-2,2 en hidroponía y en sustratos sin tierra (arcilla expandida, perlita y lana de roca).
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Un pH correcto es tan importante como una dosis adecuada de fertilizante. Un pH demasiado alto o demasiado bajo afecta a la absorción de nutrientes que la planta puede realizar a través de las raíces. Mantén un pH ligeramente ácido, entre 6,2-6,8, en tierra; entre 5,8-6,2 en coco; y entre 5,5-6,0 en hidroponía y en sustratos sin tierra. Para reducir el pH del agua, puedes utilizar soluciones para ajustar el pH.
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Deshojado y LST durante la floración
Cuando empiezan a formarse cogollos en las puntas de las plantas, ya es tarde para podarlas. No obstante, también es posible dirigir su crecimiento durante la floración si es necesario. La forma más sencilla es doblar las puntas y entrelazarlas en una malla. Tu objetivo debería ser siempre aprovechar al máximo la superficie del armario de cultivo para utilizar de forma eficiente la energía lumínica de las luces de cultivo.
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Durante la floración, es buena idea retirar regularmente de las plantas las hojas grandes que den sombra a las flores o a otras plantas. De este modo, también mejorarás la circulación del aire entre las ramas y reducirás el riesgo de que se formen zonas húmedas y se propaguen los hongos. No retires nunca demasiadas hojas de una sola vez para no limitar demasiado las plantas. Retira también las hojas amarillas, secas y marchitas, que atraen a las plagas y los patógenos.
En el próximo capítulo nos acercaremos poco a poco a la cosecha y te explicaremos cómo cuidar las plantas durante las últimas semanas del ciclo de cultivo para obtener la mejor cosecha posible. Encontrarás más guías y consejos para cultivadores principiantes y avanzados en el blog de Higarden.