Cultivamos en interior: cómo pasar a la floración
En el cultivo interior, el paso de la fase vegetativa a la floración es uno de los momentos más importantes de todo el ciclo de cultivo. El momento adecuado depende de varios factores, y elegir bien cuándo cambiar el fotoperiodo influye en gran medida en la cantidad y la calidad de la cosecha. Te guiaremos por los aspectos más importantes de la transición a la fase de floración y te recomendaremos algunas técnicas de cultivo avanzadas que te ayudarán a conseguir una cosecha mejor.
¿Qué diferencia hay entre la fase vegetativa y la floración?
Para empezar, aclaremos a qué nos referimos cuando hablamos de cambiar o pasar de la fase vegetativa a la fase floral. A lo largo de su vida, las plantas atraviesan cuatro fases: primero germinan, después se convierten en plántulas, luego llega la fase vegetativa (de crecimiento) y, por último, la floración. Mientras que en las primeras fases de su vida las plantas se centran en producir hojas y raíces nuevas para captar más luz solar y nutrientes, durante la floración empiezan a formar capullos que madurarán y se convertirán en flores, frutos y semillas.
Pero ¿cómo saben las plantas cuándo deben empezar a florecer? Al igual que dependen de la luz para realizar la fotosíntesis, también se guían por la luz solar, que les indica el cambio de estación. En el caso de las plantas de día corto, cuanto antes se pone el sol, antes pasan a la floración. En las plantas de día largo ocurre lo contrario. Este fenómeno se denomina fotoperiodismo y lo explicamos con más detalle en uno de los artículos anteriores de nuestro blog.
En exterior no hace falta ayudar demasiado a las plantas, pero en el cultivo interior el jardinero controla la alternancia entre el día y la noche. Quien cultiva decide si el régimen luminoso mantiene las plantas en la fase vegetativa o si ha llegado el momento de la floración. La duración crítica del día y la noche puede variar según la especie, pero en la mayoría de las plantas de día corto (entre las que se encuentran muchos cultivos populares de interior, incluidas las hierbas medicinales y aromáticas) el desencadenante de la floración es reducir el día a 12 horas (régimen 12/12). Durante la fase vegetativa, la mayoría de quienes cultivan mantienen un régimen luminoso de 16-18 horas de luz y 6-8 horas de oscuridad.
Qué debes tener en cuenta al cambiar a la floración
Aunque en el cultivo interior quienes cultivan controlan numerosos factores, el momento de cambiar el ciclo de luces también depende a menudo de factores que no podemos controlar del todo. Influyen la altura y la forma de las plantas, el estado del sistema radicular y las distintas técnicas de cultivo a las que puedan haberse sometido.
Altura y forma de las plantas
Muchos principiantes subestiman cuánto pueden crecer las plantas después del cambio a la floración. Algunas especies y variedades pueden llegar a triplicar su longitud durante las primeras semanas de floración. Ten siempre presente cuánto espacio tienen las plantas por encima. Durante la fase vegetativa, procura darles forma mediante la poda y otras técnicas, de modo que, después del cambio, ocupen toda la superficie del espacio de cultivo y la luz llegue a tantos brotes o flores como sea posible.
Sistema radicular
Además de crecer en altura y producir hojas nuevas, las plantas dedican buena parte de la fase vegetativa al desarrollo del sistema radicular. El espacio disponible para las raíces variará según el método de cultivo, pero, tanto si cultivas en hidroponía como en macetas, no debes acelerar su crecimiento. Cuando la planta empieza a florecer, concentra la mayor parte de su energía en producir capullos y necesita todos los nutrientes que las raíces puedan absorber. Si cambias a la floración demasiado pronto, reducirás la cosecha al final del ciclo de cultivo. No hay una fórmula exacta para elegir el momento, pero la mayoría de las plantas necesitan al menos tres semanas desde el trasplante a su ubicación definitiva antes de empezar a florecer.
Técnicas de cultivo avanzadas
Para maximizar la producción, muchos cultivadores emplean diversas técnicas innovadoras que influyen en el crecimiento y el desarrollo de las plantas. Cabe señalar que no todas son adecuadas para todas las especies y variedades, y dejamos a criterio del lector decidir si las utiliza.
Sea of Green (SOG)
El método Sea of Green (SOG) consiste en cultivar muchas plantas pequeñas y bajas, muy juntas. El objetivo es que empiecen a florecer cuanto antes y no lleguen a desarrollar ramas laterales. Quienes utilizan esta técnica suelen cambiar a la floración cuando las plantas miden entre 15 y 30 cm. El resultado debería ser un gran número de plantas con un único brote principal.
Screen of Green (ScrOG)
Aunque comparte una abreviatura similar con el método anterior, la técnica Screen of Green es justo lo contrario. ScrOG consiste en colocar mallas de soporte a unos 30-60 centímetros de la base de las plantas y, a continuación, entrelazar los brotes para que la copa quede lo más extendida posible. Con este método, y con cierta paciencia y experiencia, puedes llenar todo el espacio de cultivo con una sola planta o con unas pocas.
Lollipopping
La popular técnica de poda llamada «lollipopping» consiste en eliminar todas las ramas de las plantas, excepto las más grandes y las que prometen una mayor cosecha. Quienes la defienden señalan que las flores de las zonas bajas y sombreadas a menudo no llegan a madurar, por lo que no tiene sentido que las plantas gasten energía y nutrientes en ellas. Antes de empezar a podar, asegúrate de que las plantas están sanas y suficientemente desarrolladas para no frenar su crecimiento.
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