Cultiva tres plantas al aire libre – Parte 6: Preparación para la floración
Después del solsticio de verano, el 21 de julio, las noches empiezan a alargarse. Al principio, lentamente, pero durante agosto los días se acortan cada vez más deprisa. Eso solo significa una cosa: ¡llega el momento de la floración! En el capítulo de hoy de nuestra serie sobre el cultivo en exterior, nos centraremos en el periodo de transición entre la fase vegetativa y la floración, y aprenderemos a preparar las plantas para que den una buena cosecha en la segunda mitad del verano.
En el capítulo anterior hablamos de las plagas más comunes que pueden poner en peligro tu jardín. Esperamos que hayas podido evitar todos esos problemas y que ahora tus plantas estén en plena forma y preparadas para la floración. Aunque todavía pasarán varias semanas antes de que aparezcan las primeras flores, ya puedes empezar a fijarte en pequeños cambios.
Señales de floración
Durante la fase vegetativa, las plantas invierten energía en crecer y producir hojas nuevas. Sin embargo, a medida que se acerca el momento de florecer, también empieza a cambiar su forma de crecer. Un fenómeno conocido es el breve periodo de crecimiento acelerado justo antes del comienzo de la floración. Este llamado «estiramiento» se aprecia sobre todo en el cultivo interior, donde la duración del día y de la noche cambia de forma inmediata. En el cultivo en exterior, como la duración del fotoperiodo cambia gradualmente, este fenómeno es menos intenso; aun así, ten en cuenta que tus plantas todavía crecerán bastante antes de que aparezcan los primeros cogollos.
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Justo antes de que aparezcan los cogollos, también cambia el aspecto de las puntas, que se vuelven más densas y en ellas aparecen más brotes nuevos de color verde claro. En esos puntos pronto crecerán los primeros cogollos, más concretamente los estigmas, que parecen pelitos blancos. Las flores crecen en las puntas y también en cada nudo de las hojas.
Cuidado con las plantas macho: Hoy en día, la mayoría de los cultivadores cultivan a partir de semillas feminizadas, de las que solo nacen plantas hembra, por lo que no tienen que preocuparse de que las plantas macho polinicen su cosecha. Sin embargo, si cultivas a partir de semillas regulares, ten en cuenta que las plantas macho empiezan a florecer algo antes que las hembras. Para evitar la polinización de las flores hembra, retira de tu jardín las plantas macho antes de que liberen polen. Las flores macho están formadas por cinco pétalos que, al abrirse, dejan al descubierto cinco estambres que liberan polen. Las flores macho crecen en tallos cortos, en los mismos puntos que las flores hembra.
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La última oportunidad para dar forma a las plantas
Cuando las plantas son jóvenes, tienen tallos verdes y flexibles que se pueden doblar con facilidad. A medida que envejecen, los tallos se lignifican y aumenta el riesgo de que se rompan al doblarlos. Si guías las plantas con redes o las doblas para que quepan en el invernadero, es buena idea trabajar con ellas todo lo posible a finales de julio.
En teoría, puedes pinzar las puntas para que se ramifiquen hasta una o dos semanas antes de que aparezcan los primeros cogollos. Sin embargo, si no sabes exactamente cuándo empezará a florecer tu variedad, es más seguro podar las plantas por última vez como muy tarde en la segunda mitad de julio.
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Fertilización para la floración
En general, durante el crecimiento vegetativo las plantas necesitan más nitrógeno (N), que utilizan para producir nuevas partes verdes. Al pasar a la floración, aumenta su consumo de fósforo (P) y potasio (K). La forma y la frecuencia de fertilización dependen de cómo cultives.
En bancales el suelo debería contener, en teoría, suficientes nutrientes para que las plantas se desarrollen de forma saludable. Eso, por supuesto, siempre que los bancales se cuiden adecuadamente y se repongan los nutrientes del suelo de forma regular mediante el acolchado y aportes de compost y otras materias orgánicas. No obstante, durante la floración puedes aportar a las plantas una dosis extra de fósforo y potasio, que ayudará a la formación de flores. Para este propósito, lo mejor en los bancales es elegir fertilizantes orgánicos e incorporarlos al suelo antes de que aparezcan los primeros cogollos. Los fertilizantes minerales líquidos aportan nutrientes a las plantas rápidamente, pero su efecto es breve, dañan el microbioma del suelo y la lluvia los arrastra. Por eso, al cultivar en suelo al aire libre, solo deberían utilizarse cuando sea necesario.
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Al cultivar en macetas el suelo se agota tarde o temprano y será necesario fertilizar las plantas. La elección del fertilizante depende de ti. Puedes utilizar fertilizantes minerales u orgánicos para suelo, líquidos o de liberación gradual. Eso sí, sé constante: si has empezado a cultivar con fertilizantes minerales, no te pases a los orgánicos a mitad del proceso. Funcionan de otra manera y las plantas podrían no soportar el cambio de alimentación. La mayoría de los fabricantes de fertilizantes organiza sus programas de nutrición según las fases de crecimiento; basta con seguir la tabla.
Esto es todo por hoy. En el próximo capítulo de la serie Cultiva tres plantas en exterior nos centraremos en la propia floración y en cómo proteger la cosecha de las inclemencias del tiempo y del moho.