¿Hace calor en tu espacio de cultivo? Te contamos cómo afrontar las temperaturas del verano en el cultivo interior

Las olas de calor del verano suponen un gran reto para muchos cultivadores de interior. Mientras fuera disfrutamos del sol y de un baño, las temperaturas en los armarios de cultivo pueden alcanzar valores críticos. El estrés térmico ralentiza el crecimiento, reduce las cosechas y, en casos extremos, puede incluso provocar la muerte de las plantas. ¿Cómo puedes hacer frente a las altas temperaturas y mantener el espacio de cultivo en condiciones óptimas?

Aunque algunas especies y variedades toleran mejor el calor que otras, en general, la mayoría de las plantas sufre estrés térmico cuando las temperaturas superan los 30 °C. Algunos síntomas típicos son:

  • hojas enrolladas y marchitas, con los bordes curvados hacia arriba
  • crecimiento lento
  • flores menos densas
  • menor producción de resina durante la floración

Enciende las luces por la noche

La iluminación LED es más eficiente que las lámparas de sodioLa solución más sencilla y económica para bajar unos grados la temperatura del espacio de cultivo es encender las luces durante la noche, cuando hace más fresco. Durante la floración (ciclo 12/12), lo mejor es encender las luces de cultivo justo antes de la puesta de sol, alrededor de las ocho de la tarde o incluso más tarde. Durante la fase vegetativa, tu objetivo debería ser evitar las horas más calurosas del día, entre el mediodía y las cinco de la tarde. Otra ventaja de encender las luces por la noche es que el precio de la electricidad suele ser más bajo.

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Pásate a los LED

Las modernas luminarias LED de cultivo son mucho más eficientes y generan menos calor que las lámparas de descarga de sodio. Si todavía las utilizas, plantéate pasarte a la tecnología LED. Además de funcionar a menor temperatura, los módulos LED consumen menos energía y tienen un espectro de luz más parecido al de la luz solar natural.

Si ya utilizas LED y te parece que en verano generan demasiado calor, reduce la potencia (si la luminaria tiene regulador) o, al menos, cuélgala más arriba, por encima de las copas de las plantas. Ten en cuenta, sin embargo, que así también reducirás la energía lumínica que reciben y ralentizarás su metabolismo. ¡No olvides ajustar la nutrición y la cantidad de riego!

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Mejora la ventilación

Refrigeración para depósitosEn verano, es difícil sustituir unos extractores y ventiladores de circulación que funcionen bien y tengan suficiente potencia. La regla general indica que el aire del espacio de cultivo debería renovarse aproximadamente cada minuto. Esto significa que para un armario de cultivo de 120 × 120 × 200 cm (2,88 m³) se necesita un extractor con un caudal de al menos 172,8 m³/h (2,88 × 60). En la práctica, sin embargo, hay que tener en cuenta las pérdidas de potencia que se producen cuando el aire pasa por el filtro de olores o por los codos del conducto. Por eso, es mejor equipar el espacio de cultivo con un extractor que tenga aproximadamente el doble del caudal estimado y, si hace falta, reducir su potencia con un regulador.

No subestimes tampoco la importancia de los ventiladores de circulación, que mueven el aire dentro del armario de cultivo. Debe haber suficientes y tener la potencia necesaria para que las plantas se muevan constantemente, como con una brisa suave. Orienta el flujo de aire hacia arriba, por encima de las copas de las plantas, para dispersar el aire caliente que se acumula bajo las luces de cultivo.

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Aire acondicionado y refrigeración para depósitos

Si cada verano tienes que hacer frente a temperaturas superiores a 30 °C en el espacio de cultivo, la única solución realmente fiable puede ser el aire acondicionado. Si cultivas con sistemas hidropónicos, también deberías controlar la temperatura de la solución nutritiva y, si es necesario, enfriar el agua del sistema con un refrigerador para depósitos. La temperatura óptima de la solución nutritiva o del agua de riego es de 20–22 °C. Las temperaturas más altas reducen la cantidad de oxígeno en el agua y, por encima de los 30 °C, las plantas empiezan a sufrir daños.

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Enriquecimiento del aire con CO₂

Extracto de algas Terra AquaticaUn método muy eficaz para proteger las plantas del estrés térmico consiste en aumentar la concentración de dióxido de carbono en el espacio de cultivo. La concentración habitual de CO₂ en el aire ronda las 400 ppm. Si se eleva a 700–800 ppm, las plantas pueden realizar la fotosíntesis de forma eficaz incluso a temperaturas ligeramente superiores a los 30 °C. Para enriquecer el aire con dióxido de carbono, puedes utilizar bolsas colgantes para producir CO₂ (para armarios de cultivo pequeños y medianos) o dosificadores de CO₂ (para espacios de cultivo grandes).

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Aditivos y suplementos nutricionales para proteger las plantas del estrés térmico

Entre los suplementos nutricionales que protegen las plantas de las altas temperaturas, los más mencionados son los extractos de algas y el silicio. Los extractos de algas marinas contienen vitaminas, oligoelementos y minerales que aumentan la tolerancia al estrés y mejoran el aprovechamiento de los nutrientes. El silicio es un nutriente que rara vez les falta a las plantas. No obstante, está demostrado que las plantas nutridas con suplementos de silicio tienen paredes celulares más fuertes y resisten mejor las altas temperaturas.

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Para terminar, aquí tienes algunos consejos que no hemos podido incluir en el artículo y que muchos cultivadores pasan por alto. Si es posible, coloca las fuentes de calor (balastros, equipos electrónicos y deshumidificadores) fuera del armario de cultivo. Comprueba periódicamente si los filtros y el conducto están obstruidos y cámbialos cuando sea necesario. Controla la temperatura no solo a la altura de las copas de las plantas, sino también en la zona de las raíces.

Esto es todo por hoy en el blog de Higarden. Esperamos que nuestros consejos de jardinería te ayuden a superar sin problemas la temporada de verano. Te deseamos mucho éxito con tus cultivos.