Cómo trasplantar plantas
El trasplante estresa a las plantas y, si no se realiza correctamente, puede ralentizar considerablemente su crecimiento. Por otro lado, trasplantarlas poco a poco, de una maceta más pequeña a otra más grande, les beneficia porque las estimula a desarrollar nuevas raíces. Tanto si cultivas en interior como en exterior, te enseñamos a trasplantar las plantas con cuidado y en el momento adecuado.
¿Con qué frecuencia y cuántas veces hay que trasplantar las plantas durante el ciclo de cultivo? La mayoría de los cultivadores germinan primero las semillas en semilleros, sobre una servilleta o en agua y, una vez germinadas, las plantan en una maceta pequeña para iniciar las plántulas. Las plantas jóvenes aún no tienen un sistema radicular bien desarrollado y, en una maceta más pequeña, resulta más fácil mantener la humedad, la salinidad y la acidez adecuadas del sustrato. Si trasplantas una semilla germinada directamente a una maceta grande o al bancal, es fácil que riegues en exceso el sustrato y asfixies las raíces. Trasplanta las plantas a una maceta más grande cuando las raíces hayan colonizado el sustrato. En el cultivo interior, lo habitual es trasplantarlas una o dos veces durante la fase vegetativa. Las plantas cultivadas en exterior, en bancales, normalmente solo se trasplantan una vez.
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Cómo saber cuándo es el momento de trasplantar las plantas a una maceta más grande
Un cultivador experimentado sabe reconocer cuándo sus plantas se han quedado sin espacio en la maceta y ha llegado el momento de trasplantarlas. Las principales señales son las raíces que asoman por los orificios de drenaje de la base y el secado rápido del sustrato. Si tienes que regar las plantas más de una vez al día, probablemente la maceta sea demasiado pequeña. Una excepción son los sistemas de cultivo que se basan en riegos frecuentes, como el ebb and flow o los sistemas hidropónicos y de autorriego.
Por lo general, las plántulas se cultivan en macetas pequeñas de plástico de hasta 1 litro de capacidad, donde crecen durante unas dos semanas o hasta un mes. Si cultivas en interior y quieres que las plantas disfruten de una fase vegetativa larga, trasplántalas primero a una maceta mediana de plástico de unos 3–5 litros. Unas semanas después, y antes de que empiece la floración, trasplántalas a la maceta grande definitiva. En las variedades de floración automática o cuando la fase vegetativa es corta, trasplanta las plántulas directamente de la maceta pequeña al recipiente de cultivo definitivo.
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Cómo trasplantar las plantas con cuidado
Para que las plantas no sufran demasiado tras el trasplante, debes actuar con rapidez y cuidado. Por eso, antes de ponerte manos a la obra, prepara todo lo que vayas a necesitar. Llena las macetas grandes con sustrato y, si cultivas varias variedades, identifícalas con etiquetas. Créenos: aunque ahora te parezca que las plantas son distintas, cuando crezcan puede resultar difícil distinguir unas de otras. Prepara también el agua con la que las regarás. Muchos cultivadores añaden estimuladores de raíces al agua de riego después del trasplante. Si cultivas en suelo, puedes regar las plantas trasplantadas con agua sin fertilizantes. En coco y otros medios hidropónicos, es necesario mantener la EC y el pH de la solución de riego adecuados a la edad de la planta.
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Antes del trasplante, deja que el sustrato se seque un poco. Así, el cepellón se mantendrá compacto y será más fácil sacarlo entero y sin dañarlo de la maceta. Trasplanta las plantas a los hoyos que hayas preparado previamente y riégalas de inmediato con una cantidad de agua adecuada. ¡Ten cuidado con el exceso de riego! Recuerda que las plantas recién trasplantadas necesitan algo de tiempo para que sus raíces vuelvan a colonizar el sustrato. Después del trasplante, no compactes demasiado el sustrato; se asentará tras unos cuantos riegos. Si trasplantas plántulas con tallos alargados, puedes plantarlas un poco más profundamente para compensar su altura.
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Durante unos días después del trasplante, las plantas pueden sufrir un shock, que se manifiesta en una ralentización de sus funciones metabólicas y hojas caídas. Además de los estimuladores de raíces y un riego adecuado, lo que más les ayudará a recuperarse es un clima apropiado, es decir, una temperatura, humedad ambiental e intensidad de luz óptimas. Si cultivas en interior, presta más atención a que las condiciones sean las adecuadas. Si cultivas en exterior, procura planificar siempre los trasplantes para la tarde de días parcialmente nublados, sin chubascos ni viento fuerte.
Los errores más comunes al trasplantar son elegir una maceta inadecuada y regar en exceso; tampoco es raro que las plantas sufran daños durante la manipulación. Si los evitas, tus plantas deberían recuperarse en los cinco días posteriores al trasplante y, al cabo de una semana, deberías observar nuevos brotes.
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