Stretch: por qué las plantas se estiran tan rápido al pasar a floración y cómo controlarlas

Durante la transición de la fase vegetativa a la floración, las plantas atraviesan un breve periodo de crecimiento rápido, conocido como «estiramiento». En el transcurso de unos días o semanas, pueden llegar a triplicar su altura original. Este fenómeno es más evidente en el cultivo interior, donde el cambio en la duración del día se produce de forma brusca, mientras que en el exterior el fotoperiodo cambia gradualmente. Si quieres evitar que el armario de cultivo se llene demasiado o que las plantas superen la altura del invernadero, es importante aprender a calcular de antemano el tamaño final de las plantas.

Antes, entre los cultivadores se decía que, tras pasar a floración, las plantas empezaban a crecer rápidamente de inmediato y seguían haciéndolo hasta que aparecían los primeros brotes. Sin embargo, las investigaciones actuales apuntan a que la realidad es algo más compleja. Se ha observado que, aproximadamente entre el quinto y el décimo día después de pasar a un día corto, las plantas atraviesan un periodo de varios días en el que se alargan los entrenudos (las distancias entre los nudos). Además, durante las dos primeras semanas tras el cambio, las plantas crecen más rápido que durante la fase vegetativa. No obstante, esto no significa que el crecimiento de las plantas se detenga en cuanto aparecen los primeros brotes. La altura total y el ritmo de crecimiento tras el paso a floración dependen del entorno y, sobre todo, de la genética de la planta.

Diferencias en la morfología de los distintos tipos de variedades

Cuánto se estira una planta antes de que su crecimiento se detenga por completo depende del tipo de variedad. Por lo general, cuanto más largo es el periodo de floración, mayor es el estiramiento y más altas son las plantas. Las plantas más bajas y que menos se estiran son las índicas de hoja ancha. En cambio, las sativas puras suelen tener el periodo de crecimiento más largo y alcanzar mayor altura. Lo cierto es que la mayoría de los cultivares que se cultivan hoy en día son híbridos con genes sativa e índica, y pueden presentar distintas características de crecimiento. Los vendedores de semillas de calidad suelen facilitar información sobre el tamaño previsto de las plantas de cada variedad.

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Variedades sativa

Se consideran sativas las variedades originarias de las regiones ecuatoriales y tropicales de Asia, África y América. Se caracterizan por sus hojas estrechas, su estructura esbelta y los amplios espacios entre los entrenudos. Las sativas puras pueden alcanzar los tres metros o más de altura y tardar más de 12 semanas en florecer. Las sativas empiezan a florecer más lentamente y dejan de crecer más tarde que otras variedades, por lo que controlarlas puede resultar difícil incluso para un cultivador experimentado.

  • Altura: 1,5–3 m o más
  • Forma de las hojas: láminas largas y estrechas
  • Estiramiento: pronunciado, 200–300 % de la altura

Variedades índica

Se consideran índicas las variedades de las regiones montañosas de Afganistán, Pakistán y el norte de la India, donde la temporada de crecimiento es corta y la duración del día varía considerablemente a lo largo del año. Además de su rápida maduración, su estructura también responde a la adaptación de las índicas a este entorno. Son más bajas y robustas, con hojas claramente más anchas y entrenudos cortos. En comparación con las sativas, empiezan a florecer antes y su crecimiento se detiene relativamente rápido.

  • Altura: 0,5–2 m
  • Forma de las hojas: láminas cortas y anchas
  • Estiramiento: mediano, 50–100 % de la altura

Variedades autoflorecientes (ruderalis)

Las variedades autoflorecientes surgieron del cruce de variedades clásicas con la subespecie ruderalis, originaria de las regiones septentrionales de Europa y Asia. A diferencia de las variedades fotoperiódicas, empiezan a florecer independientemente de la duración del día, por lo que su crecimiento es mucho más predecible. El estiramiento de las variedades autoflorecientes suele ser menos pronunciado y, por lo general, el crecimiento de las plantas se detiene muy rápidamente después de pasar a floración.

  • Altura: 0,5–1,5 m
  • Forma de las hojas: depende de la variedad concreta
  • Estiramiento: de pequeño a mediano, 30–80 % de la altura

Cómo prever el estiramiento y consejos prácticos

Malla de soporteUn cultivador experimentado puede prever hasta cierto punto el estiramiento y el crecimiento de las plantas. Sobre todo en el cultivo interior, es importante planificar con antelación y dar forma a las plantas para que, después del cambio, ocupen bien el espacio de cultivo. En armarios de cultivo con una altura estándar de 200 cm, recomendamos pasar a floración cuando las plantas midan aproximadamente entre 30 y 60 cm.

Ten en cuenta lo que puedes esperar de cada variedad. Con las índicas suele bastar con despuntarlas una o dos veces para obtener plantas bajas y arbustivas, con muchas ramas laterales. A menudo es mejor podar las sativas varias veces o guiarlas entre las mallas.

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Recuerda que doblar las plantas y aplicar otros métodos para darles forma y guiarlas solo se puede hacer durante la fase vegetativa y al principio de la floración. A medida que las plantas maduran, sus tallos se vuelven menos flexibles y cuesta más doblarlos sin que se rompan.

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Otro factor que influye en la altura de las plantas es la temperatura. Las temperaturas altas suelen favorecer el alargamiento de los entrenudos. Durante los meses de verano, cuando las temperaturas en muchas salas de cultivo se acercan a los 30 °C, las plantas pueden estirarse más que en invierno, cuando hace más frío.

En el blog de Higarden encontrarás más guías y consejos prácticos para el cultivo interior y exterior.